Olele el culo a tu hermano

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Por Darío Zarco |

La “unidad en la diversidad” de Jorge Capitanich “es con todos”. Con todos menos con uno: el “forro de mierda del gobernador” al que mandó a “la puta que lo parió”.

Los mayores recordarán la práctica de una sanción disciplinaria antigua y repudiable. Cuando los hermanos peleaban, para aleccionarlos, los padres obligaban a quien suponían agresor a olerle el culo al ofendido.

“Olele el culo a tu hermano” era la sentencia. Y si la ofensa era mutua, la sentencia también. En aquella época no se abordaba el fondo del conflicto, y la bronca no sólo prevalecía sino que se incrementaba. No obstante, lo denigrante del castigo tenía un amplio efecto aleccionador residual.

Que Peppo pretendiera su reelección ofendió a Capitanich, que tenía otros planes y que finalmente le torció el brazo al Gobernador que se bajó dejando a sus seguidores y potenciales candidatos en el brete, sin margen de maniobra, obligados a retroceder para sobrevivir.

Por un infidente audio se supo que la tan mentada búsqueda de unidad y consenso de la que se habló desde fines del 2018 nunca fue tal: Capitanich jamás contenmpló la unidad con “estos”, como llamó a Peppo y compañía, y que había desafiado a duelo a los intendentes “chupamedias” de uno y de otro alternativamente, amenazando con destruirlos y hasta “incendiarles (se presume en sentido figurado)” sus municipios.

Pero Peppo agachó aún más la cabeza e intentó recomponer al menos las apariencias. Se declaró “soldado” para “defender al pueblo del Chaco” o lo que Capitanich guste mandar, pero no fue tomado en cuenta siquiera para una foto.

Contrariamente, éste se diferenció enfáticamente de Peppo como de Macri, ratificando que para el coquismo son la misma cosa. Prometió “volver a poner al Chaco de pie” soslayando, como si no hubiera existido, la “continuidad” de sus 8 años de gobierno en la gestión de su compañero.

Pero Peppo insistió, y hasta un minuto antes del inicio de la veda electoral (arcaica e improbable), llamó a trabajar para lograr “un triunfo contundente” de Capitanich para “darle continuidad a este proceso de 12 años que transformó la provincia”.

Pero no logró acercarse.

Capitanich prescindió de él y de todos. Sin embargo, aún cuando, según sus propias expectativas, las elecciones de este domingo son el mero check in para subir otra vez a la gobernación a la que ya está acostunbrado, no renunció a su candidatura a senador para certificarlo.

“Hicimos una campaña austera, sin aparato”, dijo en su último acto, paradójicamente, transmitido en vivo por Chaco TV y Radio Provincia del Chaco, el aparato estatal de medios siempre al servicio exclusivo del que gobierna, que Peppo le ofrendó como prenda inútil de reconciliación, o como si ya fuera gobernador, descartando el factor sorpresa.

 

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