Nueva cuarentena y enésimo decreto sin gollete

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Capitanich ya firmó 36 decretos de cuarentena.c

Por Darío Zarco |

Rige otro decreto de restricciones y prohibiciones para frenar la segunda ola de coronavirus. Si no resultó el primero, por qué resultaría el 36° 400 días después.

“No estamos igual que hace un año”, “Hemos aprendido mucho”, son las frases predilectas de los gobernantes para consolarse. Y tienen razón. Por ejemplo: hace un año  en Chaco había 148 infectados y 8 muertos; hoy son 40.204 y 968.

Los decretos siguen siendo compilados de contradicciones que cierran una puerta y abren otra sin encontrar la salida, y se diluyen por el hartazgo social y la incapacidad del Gobierno de controlar su aplicación.

Clases

El primer decreto anticoronavirus suspendió las clases, pero el último las hace obligatorias.

No se suspenden las clases presenciales porque los niños son menos vulnerables al virus. Pero los docentes y los padres no son niños. Y en la secundaria y en el terciario ni siquiera hay niños.

Llaman “burbujas” a simples grupos reducidos de alumnos que sólo se conforman circunstancialmente dentro de la escuela.

Si los estudiantes necesitan relacionarse, tienen dificultad en el aprendizaje o no tienen conexión, la modalidad presencial debería ser una opción para resolver esos problemas. Que tengan más chances quienes más las necesiten. Y en vez de turnos de 2 horas por día, organizar turnos de 4 horas cada 2 días para reducir el contacto en la escuela y el transporte. Que las clases virtuales sean simultáneas para no sobrecargar la tarea docente fuera de horario.

Colectivos

Los colectivos sólo pueden llevar pasajeros sentados, sin importar el número de asientos.

En todos lados está prohibido sentarse codo a codo con desconocidos pero en el colectivo es obligatorio. El riesgo se multiplica en los urbanos e interurbanos por el recambio permanente de pasajeros. Y en los de larga distancia caben más pasajeros y no hay ventilación.

En los urbanos hay que autorizar un número de pasajeros que permita tomar distancia, parados o sentados. Y en larga distancia habilitar sólo asientos en tresbolillo, paradas técnicas obligatorias y ventanillas abatibles.

Iglesias

Se permiten celebraciones de hasta 2 horas entre las 8 y las 24, todos los días, con el 50 por ciento de la capacidad del templo, sin importar si es un grupito de 10 personas o una multitud de 10 mil, tal el caso del Portal del Cielo, en la zona sur de Resistencia, con capacidad para más de 20 mil personas.

El número de celebraciones no tiene límite, podrían ser 8 de 2 horas o 32 de media. Así, lo que pretende reducir a la mitad la asistencia, termina incrementándola 1.600 por ciento.

Nada impide asistir a varias celebraciones en el día, o a todas.

Sería lógico autorizar una celebración presencial cada tantas virtuales, la menor cantidad posible, con un número acotado de participantes y permitir sólo asistencias periódicas con turnos sue tengan en cuenta el medio de movilidad utilizado.

La espiritualidad puede ser esencial, pero nunca más importante que la salud pública.

Toque de queda

La “alarma sanitaria” no previene nada ni surte efecto. Tan es así que rige desde las 22 pero está permitido circular hasta las 24.

Está prohibida la circulación de 0 a 6 horas, excepto para personal de actividades esenciales o habilitadas. Pero todas las actividades están habilitadas.

No se permite transitar antes de las 6, pero el transporte público comienza a circular a las 5.

Viajes

Prohíben viajar a “contingentes” de egresados, de mayores de 60 años o de personas comprendidas en grupos de riesgo, pero “no egresados” y menores de 60 pueden hacerlo tranquilamente, o 50 amigos de cualquier edad y estado de salud pueden viajar al mismo destino, en el mismo colectivo y alojarse en el mismo hotel “individualmente”.

Reuniones en casa

Las reuniones familiares no deben exceder el núcleo conviviente. Pero una vez terminada la reunión está permitido reunirse con gente que nunca viste ni volverás a ver en tu vida y que acaba de salir de una reunión con sus convivientes.

Quien viva solo, sólo puede reunirse con sí mismo.

Compañeros de trabajo pasan mañana y tarde juntos pero no pueden reunirse fuera del horario laboral por riesgo de contagio.

Aire libre

21 personas no pueden reunirse ni un segundo en una plaza al aire libre, pero podrían reunirse en cualquiera de los tantos lugares cerrados habilitados.

Bares

Bares y restaurantes tienen permiso para funcionar con el 50 por ciento de la ocupación. Les exigen 2 metros entre mesas de 80 centímetros. Ergo: la gente de espalda tomo distancia pero de frente queda cara a cara.

Les acotan el horario cuando deberían ampliarlo para evitar aglomeración y garantizarles el trabajo.

Espectáculos

Los espectáculos artísticos fueron prohibidos durante un año. Músicos, cantantes, actores, estuvieron contraindicados. Los rehabilitaron y volvieron a prohibir.

Los bares y pubs son un refugio, pero el horario acotado reduce la recaudación y, consecuentemente, la posibilidad de contratar artistas para espectáculos en vivo.

500 personas pueden entrar al casino, pero ninguna de ellas puede tocar la guitarra.

“Streaming” suena raro, pero es simple. El Gobierno podría impulsar la industria cultural por una vez de manera real contratando espectáculos y reproduciéndolos gratuitamente, o cobrando para recuperar la inversión y/o promocionar otros eventos.

Clandes

Culpan a las fiestas clandestinas de los contagios, como si las autorizaciones inmunizaran. Multan y echan a todos sin testeos.

Los asistentes deberían permanecer en el lugar y en vez de multas deberían cobrarles el test y adoptar medidas conforme a los resultados.

Testeos

Se instalan postas de  testeo “voluntario” a las que concurren generalmente quienes sólo necesitan el certificado para viajar.

En ninguna de las actividades habilitadas se exige testeo negativo ni se testea a los asistentes. De testeos masivos, ni hablar.

Permisos

Para obtener permisos del Ministerio de Seguridad para circular hay que responder un “autotest” informático. Alcanza con negar los síntomas porque las solicitudes no se contrastan con la nómina de casos activos, y ya hay antecedentes de infectados habilitados para transitar. El Ministerio de Salud Pública podría hacer “testeos sorpresa” pero no hace.

Mal ejemplo

Todos los decretos, nacionales y provinciales eximen a los funcionarios públicos de cumplir la cuarentena, pero ninguno los obliga a violarla. La prerrogativa es para el cumplimiento de sus funciones, que no incluye ir y venir al pedo, ni aglomerar gente para hacer propaganda.

Definitivamente, no se puede frenar el coronavirus con decretos que nadie acata, ni el Gobierno.

 

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