Napalpí también tendrá su monumento

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Por Vidal Mario

En su sesión del 30 de noviembre pasado, la Cámara de Diputados del Chaco sancionó la ley número 7.923 que dispone un llamado a concurso de escultores para la construcción de un monumento a la memoria de las víctimas de Napalpí.

La ley prevé que el mismo sea emplazado sobre la  Ruta Nacional N° 16 e inaugurado el 19 de julio del 2017, día en que se cumplirán 92 años de la masacre.

De tal manera, el diputado Raúl Acosta primero y la Legislatura provincial en pleno después dieron curso favorable a una inquietud que en tal sentido le presenté al referido legislador.

El monumento recordará que el 19 de julio de 1924 tuvo lugar en el sitio ahora conocido como Colonia Aborigen Chaco un cruento episodio conocido como Masacre de Napalpí.

Documentos presentados en el Congreso Nacional el 4 de septiembre de 1924, durante una interpelación de seis horas a que por ese hecho fue sometido el ministro del Interior, Vicente Gallo, sintetizaron de esta manera lo que ocurrió allí:

“El ataque terminó en una matanza, en la más horrenda masacre que recuerda la historia de las culturas indígenas en el presente siglo. Los atacantes sólo cesaron de disparar cuando advirtieron que en los toldos no quedaba un indio que no estuviera muerto o herido. Los heridos fueron degollados, los esfínteres de algunos de ellos fueron colgados en palos. Entre hombres, mujeres y niños fueron muertos alrededor de doscientos aborígenes y algunos campesinos blancos que también se habían sumado al movimiento huelguista”.

La primera iniciativa

La primera iniciativa destinada a instalar esa matanza en la memoria colectiva partió del diputado nacional chaqueño Claudio Ramiro Mendoza. Este legislador logró que en la sesión del 18 de mayo de 1994 el Congreso de la Nación sancione por unanimidad una ley por la cual se dispone que el 19 de julio de cada año sea declarado “Día de los Derechos de las Poblaciones Indígenas Argentinas”.

Todos los congresistas se adhirieron; ningún diputado nacional se opuso a la iniciativa.

Dijo Claudio Mendoza en aquella oportunidad: “Tener presente lo sucedido en Napalpí contribuirá a la construcción de una conciencia moral colectiva fundada en la incorporación de los valores que los derechos humanos suponen”.

Cuatro años después, el 27 de marzo de 1998, presenté el primero de mis dos libros sobre el tema, Napalpí, la herida abierta. Su único mérito fue instalar con más fuerza en la sociedad lo que ocurrió antes, durante y después del sangriento episodio.

Desde entonces, cada mes de julio en el Chaco se desarrollan actos conmemorativos de aquel episodio.

Pero siempre abogué por el fortalecimiento del reconocimiento del Estado de lo que el pueblo aborigen padeció en aquella trágica jornada, y siempre me pareció que la más duradera manera de hacerlo es a través de un monumento conmemorativo.

Fue lo que se hizo con los masacrados en Margarita Belén en diciembre de 1976. Estos, con justicia son recordados a través de un monumento levantado sobre la Ruta 11.

Fundamenté ante el diputado Raúl Acosta por qué los aborígenes sacrificados el 19 de julio de 1924 merecían igualmente un monumento sobre la Ruta 16 y por qué la obra debería ser emplazada a la altura del acceso a Colonia Aborigen Chaco.

No hablé de una obra faraónica o costosa sino de una vista escultórica de razonables proporciones ante cuya vista todo viajero se interrogue sobre su significado y la respuesta venga por sí sola: el monumento recuerda a los caídos de Napalpí.

Sinteticé mi inquietud en lo expresado por Antonio Bosch al presentar mi libro aquel 27 de marzo de 1998: “El día que nos avergoncemos de hablar de Napalpí habremos incurrido en el delito del olvido”.

No hubo olvido

Afortunadamente no hubo olvido, ni de parte de la Legislatura provincial ni de parte del Estado chaqueño.

El 25 de octubre de 2005, la Cámara de Diputados sancionó la ley 5.511que ordenó: “Incorpórase al Calendario Escolar Único y Permanente de Efemérides de la Provincia del Chaco el 19 de julio como Día de la Masacre de Napalpí y, en la sección cronograma básico, a la semana del 13 al 19 de julio, rememorando esa masacre”.

Dicha ley, fruto de una iniciativa de la diputada justicialista María Luisa Vargas, fue promulgada por el gobernador radical Roy Nickisch, por decreto 2060.

En enero del 2008, el emotivo festejo de los 107 años de la sobreviviente Melitona Enrique fue otro importante jalón en materia de recordaciones. En la oportunidad, se pidió perdón en nombre del pueblo chaqueño por la masacre de Napalpí.

Durante ese acto popular realizado en Machagai, el gobernador anunció que aquel episodio comenzaría a ser anual y oficialmente conmemorado en las escuelas.

Manifesté mi adhesión a esa decisión de Capitanich a través de una columna publicada en un diario local bajo el título “En las escuelas ya tocan las campanas por Napalpí”.

En materia de actos recordatorios, la ley sancionada hace unos días por la Legislatura provincial puede ser un definitivo golpe de timón.

Si el gobierno provincial no la veta, los inmolados en Napalpí también tendrán su monumento.

 

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