“Mi mujer murió sin saber que estaba embarazada”

Entrevista con el intendente de San Luis al que le mataron la esposa. Diego Lorenzetti está convencido de que el crimen fue por una “venganza política”. Y señala: “Mi hijo me pregunta si voy a ser el próximo”. El chico le pidió irse de la casa donde vivían.

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“Mi hijo me pregunta si voy a ser el próximo”. A Diego Lorenzetti (38) la culpa le quiebra la voz, lo tiene sumido en una angustia que sólo su hijo Hernán (15) logra anestesiar un rato. “Pensé que iba a mejorar con el tiempo, pero es cada vez peor. El me obliga a salir adelante”, se sincera ante Clarín. Pasaron cinco días del crimen de su esposa, Romina Aguilar, y él dice estar convencido de que la ejecutaron por una “venganza política” por su labor como intendente de La Calera, una pequeña población del departamento Belgrano, en el noreste de San Luis.

Faltaban unos minutos para las 7 del sábado pasado. Romina salía de la casa del barrio FAECAP de la zona norte de la ciudad de San Luis. Ya había sacado la camioneta Renault Duster negra para ir a La Calera, y estaba por cerrar el portón. Iba a tomar unas clases para terminar la escuela primaria a sus 32 años. Pero dos hombres en moto llegaron, la mataron de dos tiros y se fueron sin robar nada.

Con la muerte de Aguilar, los asesinos también aniquilaron un embarazo de tres semanas de gestación del que Lorenzetti se enteró por la autopsia. “Mi mujer murió sin saber que estaba embarazada”, se angustia. Durante la nota telefónica con Clarín, no puede pronunciar el nombre de su esposa ni tampoco decir “su muerte”.

“Anteayer a las 10 teníamos turno con el ginecólogo y ahí seguro que nos íbamos a enterar del embarazo. No se puede explicar el dolor…”, dice y se le desgarra la voz. Hacía mucho tiempo que buscaban su segundo hijo. “El domingo anterior (al crimen), ella me había pedido que la lleve a San Juan a ver a San Expedito, del que somos muy devotos. Le quería pedir quedar embarazada”, balbucea.

Sólo su hijo Hernán logra sostenerlo en su duelo. “En este momento tengo dos personalidades. Una cuando él no está, que me quiebro; y otra ante él, con mucha fortaleza”. Hasta ahí, habla de su rol como hombre y padre.

Sobre su trabajo como intendente, advierte: “Lo puedo dejar de un día para el otro. Trabajo desde los 11 años, siempre me la rebusqué. Tengo una fábrica de hielo y las herramientas de mantenimiento industrial que siempre hice y que dejé cuando gané la intendencia. Tengo las puertas abiertas para volver”. Y confirma: “Hoy estoy pensando en renunciar”.

Lo convenció su hijo. “Me pidió que nos vayamos de la casa donde asesinaron a su mamá y también me pregunta quién le garantiza que el próximo no sea yo, y él se quede solo. No tengo una respuesta para eso y, entonces, pedí una reunión con el gobernador”, adelanta y explica que Alberto Rodríguez Saá está de viaje, por lo que tomará una decisión a su regreso.

“Cuando gané la elección en La Calera (ver En el poder…), ‘el Adolfo’ me dijo: ‘honestidad y vocación de servicio’. Son dos palabras que lo resumen todo, por eso el pueblo creció como creció”, señala. Justamente a ese crecimiento, más las amenazas del último año, Lorenzetti ata la teoría de que el crimen fue una “venganza política” que no supera los límites del “departamento Belgrano”. “Si vos me preguntás con quién tengo problemas, te contesto: con nadie”, añade.

¿Quién tiene problemas con usted?

La política. No puedo dar nombres… Lo que no entiendo es por qué a ella. Desde el sábado pasado, vivo una pesadilla. He recibido muchas cachetadas, la vida me tumbó muchas veces y me levanté. Vengo de una familia muy pobre, donde a veces comíamos, y otras, no. Trabajé desde chico, hice de todo.

Lorenzetti descarta la hipótesis sobre deudas por su afición a las carreras de caballos (tiene dos). “Jamás tuve un problema con nadie”, asegura. Y detalla que fue amenazado al menos cuatro veces en el último año, siempre con el mismo tinte: “Un llamado de un teléfono desconocido, una voz masculina que me decía: ‘Borrate del departamento’ o ‘salite de la política’”. 

Ahí es cuando reconoce sentirse culpable e intenta convencerse de que el crimen de su mujer no fue a raíz de su cargo: “No hay un dato que indique que fue un hecho al voleo, pero lo tengo como hipótesis para pensar en otra cosa. No entiendo cómo se puede matar por una venganza política. Espero que si los agarran, hablen”

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