Mató a su padre y su madrastra para robarles, los enterró y le contó sus amigos

La macabra confesión fue informada a la Policía. Encontraron los cadáveres enterrados en el patio. El asesino compró un auto con el dinero robado y se dio a la fuga.

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Los cadáveres del hombre y la mujer, en avanzado estado de descomposición, fueron hallados en el patio de la vivienda.

Una vivienda ubicada en la calle Bucarest al 700, en Florencio Varela, fue escenario de un macabro hallazgo: los cuerpos de Apolinario Ramírez y su actual pareja, Norma Verjes, dueña de la casa, fueron encontrados enterrados en el patio trasero. Estaban envueltos en una sábana.

Luis Ramírez, hijo del hombre asesinado, le contó a sus amigos: “Me mandé una cagada. Maté a mis viejos y los enterré”, e inmediatamente se dio a la fuga.

“Me contó que mató a sus padres y los enterró en el fondo de su casa”, le dijo una mujer a los investigadores. Pero no fue la única que declaró. Otro amigo del sospechoso reveló que Ramírez le había relatado el episodio con los mismos detalles.

El personal policial se trasladó hasta la vivienda de la calle Bucarest donde constató que no estaban ni la pareja ni el sospechoso, por lo que comenzaron con la investigación en el marco de una causa por “averiguación de ilícito” y se ordenó realizar excavaciones en la casa.

Los peritos de la División Casos Especiales de Policía Científica bonaerense y del Cuerpo de Antropología Forense del Ministerio de Seguridad de la provincia, además de efectivos de la Jefatura Distrital Florencio Varela y de la Departamental Quilmes, advirtieron en el terreno irregular del patio trasero un sector de tierra removida, tapado con maderas y chapas, al lado de una especie de huerta. Cavaron ahí y hallaron los cuerpos sepultados a 70 centímetros de profundidad.

Las víctimas estaban en un avanzado estado de descomposición. Creen que los mataron a golpes en la cabeza hace al menos una semana. Tras el hallazgo de los cuerpos, la fiscal Gutiérrez solicitó la captura de Ramírez por el delito de “homicidio” y del secuestro del automóvil con el que se cree que escapó.

Se dijo que el sospechoso “iba y venía” de la casa de su padre y que mantenía “una mala relación” con él y Verjes.

En el último tiempo, Ramírez había vendido una vivienda y se había mudado a la casa de Verjes. Ella, además había reunido unos ahorros porque planeaban ir a vivir a Córdoba. Según se cree, el hombre los había asesinado para robarles los ahorros y apenas cometido el doble crimen adquirió el automóvil con el que se dio a la fuga.

 

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