Macri: “El despilfarro del anterior gobierno era aún superior a su corrupción”

En el bolsillo. El Presidente está preparando un discurso fuerte para el 1° de marzo, en la apertura de sesiones del Congreso.

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Si no creyera que salimos de esta, me volvería a Boca, para preocupar a los hinchas de River”, responde con una broma Mauricio Macri a la pregunta que él mismo plantea: ¿Se pueden superar los problemas económicos actuales? Mirando la economía desde su despacho en la Casa Rosada, el principal problema es la inflación, pero hay lugar para la confianza. En los hechos, y pese a su diagnóstico de recesión, tirantez por los precios y los salarios, más desbordes en las cuentas fiscales, él busca contagiar su optimismo.

“El punto de partida es mucho peor de lo que imaginábamos”, es lo primero que dice el Presidente a quienes en estos días le preguntan sobre cómo encontró la economía. No le gusta ahondar en el tema, aseguran en su entorno. Pero está preparando un discurso fuerte para el 1° de marzo, en la apertura de sesiones del Congreso. Dedicará la mitad del tiempo a un diagnóstico del país que dejó Cristina Kirchner, y el resto será para hablar de sus proyectos para el futuro. Pero Macri adelanta algunas definiciones en las charlas que mantiene con funcionarios y empresarios. “Cómo aumentan así los precios si estamos en recesión; este es momento para bajarlos”, es el planteo que Macri le viene haciendo a los ejecutivos con los que se reúne. Las remarcaciones son un tema central de sus preocupaciones.

“Nosotros nos comprometemos a que la inflación se sitúe en el rango del 25% este año”, define el Presidente. Reconoce que la recesión de la que él mismo habla puede ser un factor que termine por frenar el alza de los precios. Y cuando se le pregunta qué está haciendo el Gobierno para moderar el índice que el INDEC no está midiendo responde: “Seriedad en el manejo del gasto público”.

A diferencia del gobierno kirchnerista, Macri sí cree que hay una fuerte correlación entre la emisión y la inflación. “Hemos reducido sideralmente la emisión de pesos”, dice. El ordenamiento de las cuentas fiscales es el camino por el que piensa que esa tendencia se pueda hacer sostenible, señalan las fuentes consultadas. “En eso tenemos un punto a favor -ironiza-, el despilfarro del anterior gobierno era aún superior a su corrupción”. La suba de tarifas apunta en ese sentido, claro, aunque representa un duro golpe en el bolsillo de los argentinos ¿Teme Macri que eso tenga un alto costo político? Dice que no.

“Los argentinos han madurado mucho, han comprendido en qué situación estamos”, responde cuando se le plantea el impacto en su popularidad de las medidas de ajuste. Pone un ejemplo: “Aranguren dice que la factura eléctrica se va a reducir 15 o 20% con la suba de tarifas, y eso achicará nuestro déficit por los subsidios. Yo creo que será más, que el ahorro de la gente llegará al 40%”. Pero en algunas ocasiones agrega que el “optimismo” del comienzo de su gestión hace olvidar a muchos que la situación económica, en gran parte de sus ejes centrales, sigue siendo “tan crítica como hace dos meses”. En esa misma línea, cuando un sindicalista le preguntó de las paritarias, su respuesta fue que la primera prioridad es conservar los puestos de trabajo, luego tratar de crear nuevos empleos y sólo después defender los salarios. “En ese orden, no al revés”, insistió.

“Estamos tratando de ir por el camino del medio, buscando la forma de equilibrar entre la pelea a la inflación y la recesión”, es su discurso en estas horas. Cree que tiene posibilidad de lograrlo. Y hasta en alguna charla se permitió explorar un pronóstico: dijo que para junio la economía estará creciendo nuevamente. “Es que me canso de recibir empresarios que vienen a anunciar inversiones de más de mil millones de dólares; la Argentina está hoy de moda entre los que no saben en qué poner su dinero, tenemos un apoyo bestial, los organismos multilaterales cuadruplican sus presupuestos para el país”, repite, optimista. “La situación es peor de lo que imaginábamos”, es lo que dice el Presidente a quienes entran a su despacho. Sin embargo, agrega: “Pero podemos evitar el choque, tenemos una oportunidad de controlar la inflación, de salir”. Los días por venir dirán si tenía razón.

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