López dijo que escuchaba voces amenazantes y que pensó en matarse

El detenido ex secretario de Obras Públicas de la Nación, detalló ante el juez sus vivencias del día en que fue sorprendido con los bolsos llenos de dólares en el convento. Dijo que escuchaba voces y se sentía perseguido.

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José López dijo que el día de los bolsos todo fue como un sueño, "no parecía real".

En su declaración de cuatro horas antes el juez federal Daniel Rafecas, el ex secretario de Obras Públicas José López se mostró como un hombre perturbado por las supuestas advertencias de que estaba siendo seguido por servicios de inteligencia, relató sucesos que le hicieron creer que era verdad y hasta detalló un intento de suicidio comparando su situación con la del fiscal Alberto Nisman.

Pero tuvo cordura como para aclarar que ni las religiosas ni su mujer sabían la existencia del dinero de los bolsos, donde los tenia escondidos y para aclarar que no había consumido “ni drogas, ni alcohol ni pastillas”, dando por sentado lo fantástico de su relato.

Las frases de López

-“Estaba fuera de mí, no estaba en mi sano juicio, porque ninguna persona en su sano juicio eligiría como defensora a la que dicen que yo elegí porque en realidad es ese momento no estaba en condiciones de valerme por mis propios actos.

-“Tengo 17 kilos menos, me siento con la fortaleza física y psicológica-psiquiátrica y también espiritual de afrontar esta indagatoria,

-“Un parlamentario (del Parlasur, Alejandro Karlen) me dijo: “a vos, a mí, a Rossi, y a otros Parlamentarios más, nos están investigando”, eso me lo dijeron fuentes allegadas al gobierno, del servicio de inteligencia. Yo tomé nota de lo que me había dicho”.

-“Luego me apareció el mensaje: “éste es el día. Con google no vas a poder”. Me quedé más preocupado de lo que ya estaba”.

– “Vi mucha gente en la calle de mi casa en Dique Luján, alrededor de cincuenta personas, camionetas, gente trabajando, máquinas, a lo largo de toda la cuadra, alrededor, algo que no era habitual en esa calle.(….).Habré demorado una hora. Al llegar a mi casa, ya no había nadie en la calle. (..) Aumentó aún más mi preocupación.

-“Recuerdo en ese instante, que estaba con la carabina en la mano, escucho una voz masculina que le decía “te va a pasar lo mismo que al Lauchón”. Yo solté la carabina, y le dije “no soy Nisman no me voy a suicidar”.

-“Ingresé a la casa principal, a ese lugar inaccesible que nadie sabía, en mi habitación en el primer piso, que hay como una ventana por donde se accede al lugar donde está el tanque de agua, estaban ahí los bolsos, en un lugar tapados, como en un falso piso. Tomé los bolsos y los bajé”

-“La sensación era como de ir en un sueño, en una nube, como que no era yo. Cuando salí de mi casa no tenía un rumbo ni destino fijo”.

-“Subí al dormitorio de planta alta y vi como humo o gas o neblina dentro del dormitorio, una “cosa borrosa”, me asusté, pensé que me querían dormir, esa fue la sensación que tuve en ese momento, bajé al patio, y vi al lado mío, manchas de sangre en el césped”

-“Me puse muy nervioso, entré de nuevo a la casa, seguía escuchando voces, música, cosas incoherentes. Me daba la sensación de que siempre había alguien atrás mío, y que cuando me daba vuelta se corría para otro lado”.

-“Recuerdo una voz que me dijo “¿Qué vas a cazar? ¿Pajaritos?”-

-“Salí en el auto, llevaba la carabina descargada en el asiento del acompañante, y la primera sensación que tuve es que cuando abriera el portón iba a encontrar a las 50 personas que había visto a la mañana”.

-“La sensación era como de ir en un sueño, en una nube, como que no era yo. Cuando salí de mi casa no tenía un rumbo ni destino fijo”.

-“Quiero aclarar que no había tomado absolutamente nada. Ni drogas, ni alcohol, ni pastillas. Llevé el arma conmigo, supongo, para defenderme a lo que yo esperaba enfrentarme, no sé qué o quiénes serían. Cuando yo busco la pistola Glock, tenía intenciones de matarme”.

-“Previo a ello un señor me llamó, y yo le dije “ya vuelvo”, no sé si era vecino, servicios de inteligencia, no lo sé”.

-“Cuando llego a la puerta de la vivienda, cuando estaba en la galería, veo por la calle de enfrente, que está como de costado, una camioneta tipo Ranger, con caja descubierta, que pasa circulando, con cuatro a seis personas, una de ellas filmando, como haciendo el gesto de que estaba filmando, y una de ellas dijo “¡ahí está, ahí está!”.

-“Alba me pedía que me quedara en el convento, recuerdo que sentía mucha paz, pero le respondí que no, que me tenía que ir del convento”.

-“Las hermanas no tenían ningún conocimiento del contenido de los bolsos, yo nunca se los informé. Mi señora tampoco sabía qué había hecho esa noche, porque yo no atendí en ningún momento el teléfono”.

-“Yo venía tomando ‘Tranquinal’, había tomado dos cajas y hacía 7 ó 10 días que no tomaba porque no tenía más en mi poder, ya que es un remedio que se vende bajo doble receta, pues es un tranquilizante”.

 

 

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