Leche robada: mientras desaparecían 100 toneladas Salud ya pensaba comprar 360 más

La Fiduciaria del Norte y el proveedor Cheek SA coincidieron en la cantidad de leche, el precio y los plazos de entrega. Sin embargo, la leche que fue descargada en un depósito de la ruta 11, desapareció en la ruta 16, a 12 kilómetros.

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Siguen sin aparecer las 220 toneladas de leche en polvo que desaparecieron del depósito de Salud en la ruta 16.

La Fiduciaria del Norte dio precisiones sobre la compra de las 100 toneladas de leche en polvo fortificada Purísima que desaparecieron de un depósito del Ministerio de Salud de la Provincia en el kilómetro 23 de la autovía de la ruta nacional 16, hecho que fue advertido el viernes 7 de septiembre.

El organismo dijo que la leche en cuestión formaba parte de una compra de 279.339 kilos adquiridos a la mayorista Cheek SA, licitación mediante, por la que pagó 40.560.022,80 pesos. Y aseguró haber recibido la mercadería en tres entregas.

Esto fue confirmado por Daniel Saidman, apoderado de la firma Cheek, que agregó que percibió el importe de la compra en tres cuotas con cheques a 60, 90 y 120 días. Y dio precisiones sobre el cronograma de entregas: 131.712 kilos entre el 28 de marzo y el 4 de abril; 56.448 kilos los días 10 y 11 de abril; y los restantes 91.179 kilos entre el 3 y el 11 de mayo.

El proveedor afirma que, tal como lo especificaban las bases del concurso, todas las entregas se realizaron en la sede de una empresa de correo en el kilómetro 1003 de la ruta nacional 11.

Esto implica que la mercadería fue después trasladada a los galpones de la ruta 16, algo que suena improbable por el desgaste operativo que demanda. Sin embargo, el faltante fue detectado en estos depósitos.

Más allá de la condición de entregar la mercadería en la ruta 11, en muchos casos no había espacio suficiente y los camiones eran desviados hacia el depósito de la ruta 16, sin los controles necesarios e, incluso, se cree que se firmaba la recepción sin verificar la carga y cuando ésta aún estaba sobre los camiones.

Pero aunque la leche hubiera sido depositada en el lugar indicado, el Ministerio nunca arbitró medidas de seguridad y vigilancia, ni control del stock. Tan es así que entre las personas que disponían de llaves figura un empleado de la empresa privada encargada de la distribución, justamente quien advirtió que sólo quedaban unos pocos kilos cuando se suponía que la reserva era de 100 toneladas.

La falta de instalación eléctrica en los depósitos y el hecho de que la leche retirada por personal del Ministerio o terceros sólo se registrara en un cuaderno manuscrito, son sólo dos aspectos que evidencian la falta de controles.

Ahora, en medio de la investigación, el apoderado de Cheek SA, contó que un día antes de que se formalizara la denuncia del mega robo de leche, la firma recibió un correo electrónico de la Subsecretaría de Prevención de la Salud, con la firma de su titular Jorge Merlo, solicitándole presupuesto por 360 mil kilos de leche en polvo fortificada de las marcas Purísima, Santa Clara o Verónica.

 

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