La Superfinal en duda: River no quiere jugar en Madrid

Primero fue Boca quien se negaba a disputar el partido y reclamaba el título “en el escritorio”. Ahora es River el que amenaza con no presentarse. El partido ya fue programado para el 9 de diciembre.

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River exige a la Conmebol disputar el partido en el Monumental, tal como había sido programado originalmente.

El Club Atlético River Plate rechazó la decisión de la Conmebol de disputar el 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu, del Real Madrid, la frustrada Superfinal de la Copa Libertadores, suspendida por el violento ataque de sus hinchas al micro del plantel de Boca en inmediaciones del Monumental el fin de semana pasado.

En su presentación ante ese organismo, River puntualizó que disputar el partido en Europa desnaturaliza la competencia, perjudica a sus socios y anula la natural ventaja que tiene el local y que le corresponde en este caso.

El comunicado oficial

A partir de la presentación realizada durante el día de ayer, viernes 30 de noviembre, ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), River Plate ratifica su rechazo al cambio de sede. El Club entiende que la decisión desnaturaliza la competencia, perjudica a quienes adquirieron su ticket y afecta la igualdad de condiciones a partir de la pérdida de la condición de local.

A continuación se enumeran las razones a partir de las cuales River Plate sostiene la postura antes mencionada:

– La responsabilidad por la falla del operativo de seguridad del día sábado 24 del corriente mes, ocurrida fuera del anillo perimetral dispuesto para el evento, fue, además de pública y notoria, asumida abiertamente por las más altas autoridades del Estado. Esto equivale a decir que los hechos que River Plate lamenta -y por los que se solidarizó oportunamente- no son de ningún modo responsabilidad del club.

– Más de 66 mil asistentes al estadio aguardaron pacientemente durante alrededor de ocho horas el día sábado y volvieron a concurrir por segunda vez al estadio el día domingo. A esos mismos espectadores se les niega ahora -injustificadamente- la posibilidad de presenciar el espectáculo, en virtud de la evidente diferencia de costos y la distancia propia de la sede elegida.

– Es incomprensible que el clásico más importante del fútbol argentino no pueda desarrollarse con normalidad en el mismo país que en los días que corren se desarrolla un G20. El fútbol argentino en su conjunto y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no pueden ni deben permitirse que un puñado de violentos impidan el desarrollo del Superclásico en nuestro país.

 

 

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