Que la sigan chupando: piquetes, no palabras

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Capitanich cuestionó a la "clase media urbana, adversa electoralmente". por no valorar su gestión.

Por Darío Zarco |

A Capitanich le chupa un huevo si hay piquetes o no. Sólo le importa cuántos votos le dan una cosa o la otra.

Los piquetes no son “demandas sociales”, como se le antojó definir, sino sólo una modalidad de protesta. Y no le pone punto final a los piquetes por una sencilla razón: no puede. Pero en vez de admitir el fracaso, lo disimula.

“Capitanich creó un monstruo que ahora no puede parar y se lo está comiendo a él”, resume automáticamente su 2 veces vicegobernador: Juan Carlos Bacileff Ivanoff.

El monstruo coquista nació antes que el Coqui gobernador 2007. El plan era cortarle rutas y calles al gobernador anterior y dejarle un clima de mierda al siguiente. Pero ganó y el siguiente fue él, y la bestia de probeta se le volvió en contra, hambrienta y sedienta.

El mismo Chiyo cuenta que le dio de comer en la boca 40 4×4 0KM, y así y todo le mordió la mano: un sábado tuvo que seguir a pata a Sáenz Peña porque piqueteros de la ruta 16 no quisieron esperar hasta el lunes y le quitaron ahí mismo una camioneta de la Gobernación.

Tan es así que las 4×4 se volvieron un vicio y los piqueteros ya cambiaron más camionetas que él.

“Donde hay una necesidad hay un derecho y una reparación histórica de justicia”, dijo, culpando a Evita, en el cierre de campaña de su lista.

Pero salteó un detalle: éste es su tercer mandato y el cuarto consecutivo del frente que creó hace casi 15 años. Y al cabo de todo este tiempo, más de la mitad de la provincia está hundida en la pobreza.

Y otra vez, para no admitir el fracaso, lo disimula: no cuenta pobres sino “sujetos de derechos sociales”, y conforma a la gente con comida. Y esa será su estrategia hasta que la inanición un día le gane las elecciones.

Pensaba utilizar las primarias del domingo como plebiscito: «SI» o «NO al piquete» y redireccionarse el lunes hacia las generales de noviembre. Pero lo apuraron. Entonces intentó jugar a 2 puntas pero no agarró ninguna.

Su último volantazo fue para esquivar un corte. Paradójicamente, lleva un año festejando la creación de empleo privado. Traducido: la única flecha para arriba salió de la clase “media” y las pymes a las que mandó a cagar por no agradecerle su maravillosa gestión y, encima, votarle en contra.

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