La Policía desmiente a funcionaria municipal y la acusa de insultar a todo el mundo

Agostina Uberti, titular de Salud Ambiental, denunció por violencia de género a un policía y un carrero que la habrían maltratado verbalmente. La Policía dice que quien profería insultos, era ella.

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Agostina Uberti, subsecretaria de Salud Ambiental de la Municipalidad de Resistencia, denunció por violencia de género ante la División Atención a la Mujer, a un policía y a un carrero que la habrían agredido durante un procedimiento en la avenida Italia, en jurisdicción de la Comisaría Octava.

La funcionaria dijo que había acudido en respuesta a una llamada telefónica que denunciaba que un caballo se había desplomado, producto del maltrato al que lo sometía su propietario. Al llegar, dijo haber intentado dialogar con el carrero, pero éste la insultó y le dijo que “como mujer, debería estar en su casa”.

Otro tanto dijo que le tocó pasar cuando llegó un policía que se negó a recabar los datos del propietario del caballo y, en cambio, la interrogó a ella. Y cuando decidió identificar al carrero por su cuenta, el policía le aconsejó a éste que no respondiera a ninguna requisitoria porque la funcionaria no tenía ninguna injerencia en el tema.

Ahora, después de la trascendencia que tuvo el caso a través de los medios, la Policía desmintió las acusaciones contra el efectivo y denunció que en realidad fue la funcionaria quien agredió tanto al policía como al carrero.

Según la versión policial, un patrullero acudió poco después de las 18 tras una denuncia por presunto maltrato animal, pero el carrero dijo que en realidad había llevado al caballo al veterinario porque tenía “cólicos”, pero que éste estaba a punto de llegar y suministrarle medicamentos.

Minutos después llegó el médico, de la veterinaria San Martín, quien ratificó el diagnóstico. En ese momento se presentó una mujer, de 30 años, que dijo ser subsecretaria de Salud Ambiental de la Municipalidad, y prácticamente sin mediar palabra, agredió verbalmente al propietario del caballo y a los policías, exigiéndoles que secuestraran el animal.

No obstante su exaltación, aseguran haber intentado explicarle la situación pero ella insistía en que estaban ante un caso de maltrato animal. Y llamó a integrantes de la Asociación Protectora de Animales.

El veterinario también habría intentado calmarla para ponerla al tanto de la situación del caballo, pero aseguran que también a él le respondió con insultos. Tan irascible estaba que en un momento intervino un transeúnte que también fue destinatario de una serie de improperios hasta desistir y retirarse del lugar.

Finalmente, se hizo presente una activista de la organización “Libera”, quien se interiorizó del caso y le transmitió detalles de la situación del animal. Así, acordaron con el carrero con el compromiso de visitarlo al día siguiente para cerciorarse de su estado. De no mediar mejora, evaluarían la posibilidad de trasladarlo a la Facultada de Ciencias Veterinarias de la Unne.

Y, cuando parecía que el episodio estaba superado, a las 22, la funcionaria radicó la denuncia por violencia de género.

 

 

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