La Municipalidad taló un árbol auténtico para instalar un arbolito de Navidad de tela

Un ejemplar con un tronco de 30 centímetros fue aserrado a ras del suelo para liberar todas las vistas del árbol de tela que sólo debía durar un mes, en la plaza 25 de Mayo.

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Encuentre las diferencias. En 2016 el árbol navideño fue levantado en el mismo lugar, pero no fue necesario apelar a una motosierra para despejar el lugar.

Siguiendo la tradición, la Municipalidad de Resistencia encendió las luces del arbolito de Navidad en la plaza 25 de Mayo el 8 de diciembre, día de la celebración de la Inmaculada Concepción.

“Queremos que este sea un espacio para el amor, para la reflexión y el encuentro”, deseó esa noche el intendente Jorge Capitanich, invitando a los resistencianos a “encontrarnos trabajando juntos, unidos y con amor fraternal a Dios”.

En esta oportunidad, el árbol navideño se levantó bajo la consigna “todos los árboles son de Navidad”. Encargado a la productora musical Esto También Está Sonando, se caracteriza por la utilización de paños de algodón, que representan la producción chaqueña.

Todo muy bonito, más allá de las críticas de quienes lo creen un tanto austero, y entienden que con un esfuercito más, podríamos haber iluminado puntos clave de la ciudad como también fue tradicional durante tanto tiempo.

A la hora de las alegorías, se dijo que el arbolito navideño “evoca la tradición oral wichí”, según la cual “las familias se reunían bajo la sombra de los árboles para intercambiar noticias sobre los sucesos del año y compartir la abundancia que da el monte y las primeras cosechas” (¿?).

Pero, paradójicamente, para ganar lugar y que nada entorpeciera la visión del árbol de tela, talaron a ras del suelo un árbol joven auténtico, con un tronco de entre 25 y 30 centímetros. En su lugar se colocaron cajas forradas con tela de yute a modo de regalos.

Es decir que quienes elijan ese lugar para evocar los tradicionales encuentros wichí, tendrán que usar su imaginación porque el árbol que daba sombra ya es aserrín y el escuálido plantín de lapacho con el que lo reemplazaron recién estará disponible para la próxima generación.

A simple vista, se observa que estamos muy lejos del sentido común con el que se ornamentan árboles naturales, una opción que evidentemente no fue tenida en cuenta, todo un despropósito teniendo una plaza de casi 5,7 hectáreas cubiertas por ejemplares de múltiples especies.

Al ras. Así fue erradicado innecesariamente un árbol en la plaza 25 de Mayo.

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