La joven qom desaparecida hace dos meses vivía con su novio en Rosario

Sabrina Karina Gómez, de 20 años, fue intensamente buscada por la Policía del Chaco y la de Santa Fe. Se creía que había sido víctima de una red de trata. La historia tuvo un final feliz: vive con su novio y no piensa regresar.

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Sabrina Karina Gómez, una joven qom de 20 años, desapareció de su casa de Fontana el pasado 22 de junio. Su madre denunció el caso ante la Comisaría de esa ciudad y se inició una investigación que involucró no sólo a la unidad local sino a todas las de la zona, incluida la División Trata de Personas.

Desde el primer momento, tomando en cuenta la versión de la madre, se pensó que Sabrina habría sido víctima de un rapto y que podría estar en manos de una red mafiosa dedicada a la trata de personas. Por esto, la búsqueda se amplió a todo el país y se alertó a los puestos fronterizos a través de la divulgación de su imagen por todos los medios posibles, y organismos oficiales la publicaron a través de sus sitios oficiales en las redes sociales.

Pero, cuando parecía que el horizonte de la investigación era inalcanzable, el caso dio un giro inesperado. De los testimonios de los amigos de la joven surgió la posibilidad de que se encontrara en Rosario. Esta información su cursada a la División Trata de la Policía santafesina y una comisión verificó el domicilio, identificó a sus ocupantes, entre ellos la misma Sabrina Karina Gómez.

La chica dijo a los policías que había llegado hasta ahí por sus propios medios y por propia voluntad, que se encontraba a gusto conviviendo con su novio, un joven de 23 años, y que no tenía deseos de regresar a la vivienda de su familia en Fontana.

Frente a esta situación se le informó a su progenitora que se dio por finalizada la búsqueda y que la denuncia había quedado sin efecto. Todas las actuaciones fueron remitidas a la Fiscalía Investigación Penal N° 11 a cargo del doctor Hector Valdivia.

No obstante la contundencia de los acontecimientos, la madre no se conformó y viajó hasta ahí para que su propia hija la confirmara que no había sido víctima de ningún delito y que no tenía pensado regresar. Por eso, viajó hasta ahí y la Policía la acompañó a la vivienda donde finalmente se sacó las dudas.

 

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