La interna peronista libra su pelea de fondo en la Legislatura

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Capitanich y Martínez, electos gobernador e intendente de Resistencia, respectivamente, pulsean por el control de la Legislatura.

Por Darío Zarco |

La Cámara de Diputados de la Provincia tomará juramento a los 16 nuevos diputados electos el 13 de octubre, entre ellos 5 reelectos, y designará a sus autoridades para los próximos dos años.

La sesión preparatoria de este martes se anuncia como otra estelar pelea en la interna peronista, esta vez librada por el coquismo de Jorge Capitanich y el gustavismo de Gustavo Martínez.

La última fue para Gustavo, que se impuso por aplastamiento al coquismo y sus aliados en las elecciones municipales del 10 de noviembre, en las que el candidato de Capitanich: Diego Arévalo, quedó a los premios, lejos de cualquier discusión, tercero, con el 17 por ciento de los votos.

Ese día, mientras la gente aún hacía colas en las escuelas, Capitanich se adelantó a despegarse de la derrota de Arévalo, después de presentarlo durante un mes como “la continuidad de la transformación de Resistencia”. “Un voto a Diego Arévalo es un voto a mí y a Alberto Fernández”, decía con su chapa de gobernador electo.

Nada nuevo. El peronismo se canibalizó desde fines del año pasado. Primero por las modificaciones del sistema electoral, después por las candidaturas nacionales, la candidatura a gobernador, el desdoblamiento de las elecciones municipales y las intendencias de Resistencia y Sáenz Peña. Es el turno de la Legislatura.

Capitanich se impuso en las Paso nacionales frente al gobernador Domingo Peppo, se proclamó líder indiscutido, reclamó todo para él y Peppo se bajó de la reelección sin pelear.

Después de ser electo gobernador el 13 de octubre, Capitanich puso todo y un poco más a cuenta para librarse de Gustavo Martínez en Resistencia, pero no lo logró.

Ahora volverán a verse las caras. Él impulsa a Hugo Sager, reelecto en el segundo lugar de la lista, que arrastra la sorpresiva derrota del peronismo en su Puerto Tirol, que quedó para la UCR. Y Gustavo pretende la reelección de Élida Cuesta, presidente de la Cámara desde 2015.

“Espero que se respete la regla de la democracia, que dice que el presidente debe surgir del ganador de las últimas elecciones”, dijo Capitanich. “En 2007 nosotros ganamos por un ajustado margen pero perdimos en la legislatura, y lo respetamos. Y en 2009 ellos no respetaron y se buscó el consenso, hubo una concertación…”, relató recordando anécdotas sobre radicales.

En realidad, en 2007 además de perder las legislativas estaba en minoría, por lo que no tuvo opción. Y en 2009 el oficialismo y la oposición empataron en 16 votos y él ordenó a sus 16, aliados incluídos, respaldar al radical Juan José Bergia que votó por sí mismo firmando su pase al oficialismo hasta hoy.

Ahora tercia un factor fundamental: la oposición decidió no ser espectador de la interna oficialista, sino salir a jugar y destinará sus 11 votos a Leandro Zdero, candidato a intendente de Resistencia en 2015 y 2019.

Aritméticamente, si la mayoría de Coqui no cierra filas corre el riesgo de perder la conducción del Poder Legislativo a manos de la minoría opositora. O peor aún: volver a caer frente a Gustavo si la oposición cumpliera la inexistente “ley de la democracia” y eligiera un presidente del Frente Chaqueño, aunque no fuera el propuesto por él.

La continuidad de Cuesta sonaría como una implosión en el coquismo después de que los aliados de Capitanich celebraran que fuera relegada de presidente del Poder Legislativo al noveno lugar de la lista de candidatos y cortaran más de 13 mil boletas para frustrar su reelección.

Lo inusitado: al cabo de un año pidiendo la cabeza de Peppo, el coquismo le pide sus votos. Y los de otro desterrado: Juan Carlos Bacileff Ivanoff, que debuta con bloque propio y dos bancas.

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