La espera en el Nuevo Banco del Chaco duplica el tiempo máximo fijado por la ley 7780

La expendedora de tiques de turno de caja calcula tiempos de espera aproximados que rondan la hora, pero la espera real es aún mayor. El cliente que pretenda quejarse debe golpear la puerta del gerente. La expendedora de tiques de turno de caja calcula tiempos de espera aproximados que rondan la hora, pero la espera real es aún mayor. El cliente que pretenda quejarse debe golpear la puerta del gerente.

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La ley provincial N° 7780, una iniciativa del diputado radical Hugo Domínguez, sancionada en abril pasado al cabo de un largo debate, impone a organismos y empresas tanto públicas como privadas, un tope de 30 minutos a las esperas para la atención al público. Para eso, dispuso una tolerancia de seis meses para que las entidades comprendidas adecuen sus sistemas para dar cumplimiento cabal a la exigencia.

Recientemente, la Defensoría del Pueblo del Chaco le solicitó al Directorio del NBCH que informara sobre las medidas que implementa para cumplir con la ley y evitar las largas colas y demoras a sus clientes.

Las autoridades de la entidad respondieron que cumplen perfectamente con los plazos impuestos por la ley y que sólo en los días de pago a trabajadores públicos, la demora “se acerca” a los 30 minutos. No obstante esto, describieron su política para alentar el uso de los medios electrónicos como una manera de evitar las colas que atribuyeron a una cuestión “cultural”, que endilgaron a los usuarios, a los que describieron como muy afectos al sistema tradicional de trámites personales.

Sin embargo, el mismo sistema electrónico del NBCH desmiente la versión de sus directivos, aseverando que la espera no sólo puede “acercarse” a los 30 minutos sino que puede superar holgadamente ese plazo impuesto por ley.

Tan es así que la propia expendedora de tiques de turnos para acceder a las ventanillas calcula el tiempo de espera aproximado por encima de los 30 minutos. Sólo por citar un caso, este jueves 29, época del mes con menor demanda, la máquina calculaba esperas de hasta una hora.

El excedente calculado por la máquina, aún cuando vulnere flagrantemente los 30 minutos, está muy por debajo del tiempo de espera real. Por ejemplo, un tique emitido a las 8.03 estimaba una espera de 31 minutos, pero esta fue de 68.

Pero las esperas pueden incluso dilatarse con el correr de la mañana. Así, un turno pedido a las 8.54 requería aún mucho más paciencia porque el tiempo de espera estimado era de 55 minutos que, tomando en cuenta los antecedentes, podría superar las dos horas.

La misma ley alienta a los usuarios a denunciar el incumplimiento asentando la experiencia en el libro de quejas, lo que permitirá a las autoridades tomar las medidas de caso y exigir a los infractores enmendar la situación.

Para eso, el libro de quejas, como se sabe, debe estar disponible para todos los usuarios y clientes en un lugar accesible y debe ser suministrado sin ningún tipo de requerimiento. Sin embargo, esto tampoco se cumple en el NBCH.

Pedir el libro de quejas, puede llevar a un cliente a peregrinar por todo el salón, de dependiente en dependiente, pasando por los guardias policiales y de agencias de seguridad privadas, hasta que le informan que el libro está en la oficina del gerente.

Es de suponer que el gerente de una entidad bancaria tiene una función más relevante que entregar el libro de quejas a un cliente. Por esto, no es difícil adivinar que después de esperar una hora para ser atendido por un cajero, la misión de entrevistarse con el gerente no será tan sencilla.

 

 

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