La enfermedad en las manos de Miguel Ángel

Padecía osteoartritis, según un estudio científico. La investigación indica que al artista se le fueron agarrotando los dedos de las manos a medida que envejecía.

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Según revela un estudio publicado hoy por el “Journal of the Royal Society of Medicine”, el arquitecto, pintor y escultor florentino Miguel Angel (1474-1564) -autor de los frescos de la Capilla Sixtina, en el Vaticano, entre otras muchas obras- padeció osteoartritis crónica como consecuencia del uso excesivo del cincel y el martillo.

El doctor Davide Lazzeri, experto en cirugía plástica de la clínica Villa Salaria, en Roma, estudió en profundidad las obras de Michelangelo Buonarroti, y reparó en la manera en que “se iban agarrotando las manos del artista a medida que envejecía”. En el estudio sostiene que en tres de los retratos que el artista florentino realizó cuando tenía entre 60 y 65 años, se puede observar el modo en que la enfermedad le deformó las articulaciones de las manos haciendo que surgieran protuberancias en los huesos de los dedos.

“El diagnóstico de osteoartritis ofrece una explicación creíble para la pérdida de destreza que sufrió Miguel Angel cuando ya era muy mayor, y pone de relieve su victoria sobre la enfermedad, ya que siguió trabajando hasta los últimos días de su vida”, dijo Lazzeri a los medios. “De hecho, el intenso y continuo trabajo lo pudo haber ayudado a seguir utilizando las manos el mayor tiempo posible”, señaló. Y añadió que “es de sobra conocido que Miguel Angel padeció una enfermedad que afectaba a sus articulaciones. Primero se pensó que era gota, pero nuestros análisis descartan esa hipótesis”, puntualizó el experto.

En una serie de cartas que el autor de La Piedad o El David envió a su sobrino en 1552, el artista se refiere al “intenso malestar” que le generaban los dolores que sufría en las manos. Aún así, Miguel Angel trabajó hasta seis días antes de su fallecimiento, cuando sólo le faltaban tres semanas para cumplir 89 años.

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