Intendentes presos: ¿Heffner sí, Nievas no?

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El Gobierno busca blindar al intendente Oscar Nievas y evitar que termine en la cárcel con Lorenzo Heffner.

Por Darío Zarco |

El escándalo de corrupción por el desvío de fondos nacionales enviados para la construcción de viviendas sociales terminó con el intendente de Villa Río Bermejito: Lorenzo Heffner, destituido y preso, la intervención de la Municipalidad y elecciones anticipadas.

El Gobierno provincial logró esquivar el costo político y su Frente Chaco Merece Más incluso ganó las elecciones. Pero Bermejito fue sólo la primera parte.

Ahora la Justicia Federal llegó a Juan José Castelli y el fiscal Patricio Sabadini pidió la detención del intendente Oscar Alberto Nievas, hermano del ministro de Gobierno y Justicia: Martín Nievas, ambos concesionarios del poder del gobernador Domingo Peppo en el norte provincial.

El fiscal ve a Heffner y a su exsecretario de Gobierno: José Hipperdinger, más la esposa de éste y expresidente del Concejo Municipal: Rosana Giménez, y sus hijos Adrián, Silvia y Alejandra, como integrantes de una sociedad de parientes y amigos que se apoderaba de fondos públicos.

A esta altura está convencido de que la banda pergeñó la Federación de Cooperativas del Impenetrable Chaqueño para ofrecerle servicios exclusivos a la Municipalidad que le asignaba todas las obras “cumpliendo” el requisito de contratar cooperativas de desocupados.

Pero la gran mayoría de las cooperativas eran truchas y las pocas reales no daban abasto. Entonces transferían los contratos a las flamantes constructoras de Heffner e Hipperdinger que no levantaban las casas o lo hacían a medias, o subcontrataban a terceros por un monto menor.

Para esto, se valieron de las buenas migas hechas con funcionarios nacionales que firmaban los convenios y giraban los fondos. Y para completar, ellos mismos debían controlar la ejecución de las obras, por lo que la vista gorda estaba garantizada.

El negocio era tan grande que no cabía en Bermejito y decidieron exportarlo a Castelli. Nievas firmó convenios con la Nación autorizando el envío de fondos a la Federación de Heffner e Hipperdinger, que automáticamente transfería los contratos y subcontrataba.

Por esto, Sabadini considera que el “raid delictivo” planeado para Bermejito se replicó en Castelli, algo que hubiera sido imposible sin la participación del intendente. Niremperger coincidió con él y ordenó detenerlo previo quite de la inmunidad conferida por la Constitución Provincial.

El Gobierno reaccionó para frenar la bola de nieve que podría arrollar al mismísimo Peppo, investigado en la misma causa por su desempeño como presidente del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda durante la gobernación de Jorge Capitanich.

En honor a la división de Poderes, el Ejecutivo debió ser políticamente correcto y confiar en la Justicia. Pero se equivocó y tomó partido por el intendente Nievas, y volvió a equivocarse cuando en vez de respaldar su declaración de inocencia prefirió asegurarle los fueros.

El estratega de esta campaña parece ser el subsecretario de Justicia: el abogado massista José Sánchez, que saltó a señalar diferencias que no existen entre Heffner y Nievas, para explicar por qué el primero está preso y el segundo goza de inmunidad.

En esa empresa, dijo que Heffner ya había sido destituido por la Legislatura al tiempo que sancionaba la intervención de la Municipalidad de Bermejito, por lo que éste no tenía fueros que impidieran su detención. Su explicación es tan sencilla como falsa.

A fines de julio la Justicia Federal allanó la Municipalidad y propiedades de Heffner e Hipperdinger y secuestró una caravana de vehículos, muchos de ellos de alta gama y varios millones de pesos escondidos en el techo de la casa del intendente.

Con el escándalo en ebullición, en la sesión del 15 de agosto Cambiemos y un grupo de diputados peronistas identificados con el sector que lidera Gustavo Martínez, plantearon sendos proyectos legislativos de intervención que incorporaron a la sesión para su tratamiento sobre tablas.

Con los dos tercios en contra, sin fuerzas para sostener a Heffner con el argumento de la “institucionalidad”, y sin tiempo para mandar un proyecto del Ejecutivo, Peppo patrocinó una alternativa a medias con el coquismo asegurándose la designación del interventor. Pero perdió.

Los dos tercios aceptaron intervenir también el Concejo Municipal, presidido por Rosana Giménez, en ese momento a cargo de la intendencia por la licencia de Heffner, pero se reservó la potestad de designar al interventor a propuesta de los bloques.

El jueves 16 el fiscal Sabadini pidió al juez Aldo Alurralde, a cargo del juzgado de Resistencia en reemplazo de Niremperger, la detención de Heffner, de José y Adrián Hipperdinger, y de Rosana Giménez. Y al día siguiente Gendarmería los buscó pero no pudo encontrarlos.

Mientras tanto Peppo, resignado “ante el hecho consumado”, aceptó la intervención pero vetó el punto referido a la designación del interventor y ahí mismo nombró a Rubén Guillón. Apurado, desde el interior ordenó al ministro Nievas tomarle juramento y ponerlo en funciones.

Así, el Gobernador pasó de resistir la intervención a la urgencia de intervenir. Y avanzó a pesar de que la Legislatura aún no había aceptado ni rechazado el veto que recién sería abordado en la sesión del miércoles 22.

En este concierto de desprolijidades Guillón viajó a tomar posesión del cargo pero, por obvias razones, sólo llegó hasta la puerta. Ahí encabezó una especie de asamblea que cerró el Municipio hasta nuevo aviso aunque las autoridades constitucionales aún estaban en funciones.

El martes 21, después de pasar el fin de semana largo prófugo, Heffner se presentó y fue detenido.

El miércoles 22 en la Legislatura, el gustavismo se apiadó de Peppo, tomó la palabra e intentó convencer a Cambiemos de que hiciera borrón y cuenta nueva, y aceptara el veto del Gobernador y la designación de Guillón. “Ya está, ya le marcamos la cancha al Gobernador”, dijo el diputado Rubén Aquino en su debut como orador en el recinto. Pero Cambiemos se mantuvo en sus trece y rechazó la “informalidad” con la que se había conducido Peppo, que también había sido señalada por la presidente de la Cámara: Élida Cuesta.

El jueves 23, Guillón asumió finalmente como interventor, y ahí estará hasta el 12 de noviembre cuando lleguen el intendente y los concejales recientemente electos.

¿Cuál es la diferencia entre la situación de Heffner y la de Nievas?

Respuesta: Ninguna. Porque si bien Niremperger pidió al Concejo la quita de inmunidades para detener a Nievas, en su momento, su reemplazante Alurralde entendió que no era necesario para detener a Heffner, lo que podría sintetizarse como una mera diferencia de criterios.

El Gobierno se cruzó en el camino de la Justicia abrazando Nievas, todo un mensaje para los concejales que deben tratar el desafuero. El plan B es dilatar la definición hasta después del 10 de diciembre con el fin de evitar otra elección que además de indeseada podría ser “costosa”.

El Concejo prometió abordar el tema de Nievas el próximo martes. Niremperger cree que sería “fantástico” poder detenerlo. El Gobierno invierte contrarreloj en el blindaje del intendente. Sabadini cree que no hay fueros que valgan y apelará para demostrarlo.

Pero la mayor preocupación de Peppo no es el Concejo Municipal sino la Legislatura, porque si Cambiemos y el gustavismo no encuentran diferencias entre Heffner y Nievas, podrían intervenir Castelli como Bermejito y dejarlo una vez más, impávido, “ante el hecho consumado”.

 

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