Increíble: una policía en alpargatas

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El último lunes el cabo primero Gastón Ojeda fue asesinado de una puñalada en el pecho al intervenir en un procedimiento en Napenay.

Tras la tragedia se supo que no portaba el arma reglamentaria, que le había sido retenida en el marco de un sumario administrativo abierto por una denuncia. Además, tampoco llevaba el chaleco antibalas que correspondía para patrullar.

Esta situación, sacó a la luz una vez más la crisis de Seguridad, que se refleja en la falta de suministro de pertrechos para una prestación efectiva del servicio y hasta de uniforme.

Hemos visto efectivos más o menos uniformados, pero quizás cueste imaginar a personal policial en alpargatas. Sin embargo, así lucía una policía en inmediaciones de la Administración Tributaria Provincial, en Resistencia.

Bien dicen que “para muestra basta un botón”, por lo que es fácil adivinar que éste no sería el único caso. Y cabe preguntarse qué suerte correría si le tocara perseguir a un delincuente en esta evidente inferioridad de condiciones.

Alguien podrá decir que quizás reemplazó los borceguíes por algo más liviano, presumiendo que en ese momento se encontraba fuera de servicio, al verla distendida, fumando y repasando su teléfono celular. Pero eso no prueba nada, ya que el cigarrillo y el celular no estar vedados ni siquiera durante las guardias.

Esto pasa mientras el Gobierno destaca la inversión en nuevas comisarías y patrulleros para toda la provincia. Seguramente la próxima vez invertirá en botines.

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