Un homenaje (trucho) en campaña nunca viene mal

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El intendente Capitanich inauguró el "modesto" homenaje a él y algunos de sus antecesores.

Por Darío Zarco |

El intendente de Resistencia: Jorge Capitanich, encabezó el domingo la inauguración del “Paseo de los Intendentes”, para homenajearse y homenajear a sus antecesores, entre los carriles de la avenida Belgrano, entre el 400 y el 500.

Se trata de un espacio que por sus particularidades, paradójicamente tan generales, podría homenajear con el mismo rigor a intendentes como a curas, o a plomeros, o empleados mercantiles, o mascotas o muebles.

Una placa de mármol nombra a Livio Lataza Lanteri, Hernán Piccilli, Deolindo Felipe Bittel, José David Alberto Ruiz Palacios, Elda Pértile, Rafael González, Benicio Szymula, Aída Ayala y Jorge Capitanich.

Esa es la mención a quienes fueron electos desde el regreso de la democracia, en 1983; aunque esa salvedad no está especificada, a buen entendedor…

Más abajo, impresos en un acrílico más barato, aparecen desde Arnaldo Genaud, que gobernó en 1953, hasta José Luis Carrasco, que lo hizo en 1966.

El concejal Juan Manuel Chapo, autor de la iniciativa, pensó en un reconocimiento a los intendentes elegidos por el voto popular, aunque en ese período aparecen con los intendentes los presidentes, comisionados e interventores.

Pero Las placas no alcanzaron para los jefes comunales que pasaron desde 1884 hasta 1953, y desde 1966 hasta 1983 (que también están en Wikipedia).

Eso en el aspecto histórico.

En el arquitectónico: el “monumento” que evoca a los intendentes es un podio de mampostería “de 45”, para lo que sobra con media cuchara.

En el urbanístico: dos espacios para sentarse en los extremos de la platabanda, en medio de la avenida, prácticamente una ruleta rusa, ya que no previeron medidas mínimas de seguridad para evitar un accidente de tránsito. 10 asientitos innecesarios a 7 metros de una plaza completamente equipada.

En el simbólico: nada. El homenaje a los intendentes de la Capital Nacional de las Esculturas, sede de la mundialmente prestigiosa Bienal Internacional de Esculturas, es un baldío.

Los gestores del Paseo de los Intendentes, evidentemente, no imaginaron la posibilidad de representarlos con alguna obra escultórica o con algún carácter artístico que simbolice sus valores, sus lazos con la ciudad (por citar los fundamentos típicos de estos casos).

La propuesta era sencilla. Pudieron convocar a profesionales o estudiantes de bellas arte, arquitectura, diseño, ingeniería o simples interesados, a un concurso de ideas, pero las autoridades que planean convertir a Resistencia en la “Capital Cultural del Norte” delegaron el sentido homenaje a la creatividad de un plotter.

En el aspecto político: para el mentor, el paseo tiene “un claro sentido plural y democrático”, pero (obviamente, además de los fallecidos Piccilli, Bittel y Ruiz Palacios) no asistió Elda Pértile, que fue electa en dos oportunidades por la entonces nobel Acción Chaqueña, que en 1999 fue compañera de fórmula de Jorge Capitanich por el Partido Justicialista, y que desde 2007 a instancias de éste fue funcionaria provincial, diputada provincial y nacional.

Evidentemente, la disputa interna del oficialismo que hoy los tiene enfrentados como precandidatos a senadores en sendas listas, es más fuerte que el ambicioso sentido plural y democrático del muy modesto homenaje.

Las campañas proselitistas son siempre musas de inauguraciones impensadas cada vez más improvisadas y menos inspiradas.

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