¿Gualichos en el hospital de Quitilipi?

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Un un clima tenso en el hospital “Dr. Emilio Rodríguez”, de Quitilipi, a raíz de varios cambios implementados en la estructura por las autoridades encabezadas por el director Gerardo Ferreira, que no habrían caído del todo bien en el personal.

Aseguran que hay agentes que corren con ventaja, como la de flexibilizar el horario de trabajo, un privilegio que molesta a sus pares que, sin embargo, prefieren quedarse callados para no calentar más el ambiente y por temor a sufrir represalias.

Pero en la mañana de este lunes se dio un episodio extraordinario, “paranormal” sería la descripción más acertada: la enfermera Leila Quintana, ex supervisora de Enfermería, llegó a su oficina y al abrir la puerta se encontró con un reguero de sal “bloqueando” el acceso. Le tomó una foto y la compartió en las redes sociales.

Los supersticiosos y fanáticos de las brujerías y esas yerbas, saben perfectamente el significado de la sal, todo un símbolo a la hora de los “trabajos” de magia. Dependiendo de la perspectiva, su efecto varía. Se cree que si la encontrás al entrar o del lado de adentro, es para que no vuelvas, y si la encontrás al salir o del lado de afuera, es para “encerrarte” ahí (más o menos).

“No creo en las brujas pero, que las hay, las hay”, se dice en vulgo, y aunque no hizo más comentarios al respecto, sus amigos le sugirieron rápidamente una larga lista de antídotos para evitar el mal y hacer que “le vuelva” a quien se lo deseó.

Dicen que ese “trabajo” sólo surte efecto cuando es hecho por una “vecina”, algo que parece que en este caso se cumpliría. Para rechazarlo, aseguran que no hay que tocar la sal con las manos, también recomiendan no pisarla, pero otros aconsejan pisarla con todas las fuerzas; aunque todos coinciden en que hay que barrerla hacia afuera. Y, para reforzar, hay que echar agua y seguir barriendo como si la sal aún estuviera ahí. Ah, y para terminar, una plantita de salvia en la puerta, cuyo nombre (salvare) significa: curar.

Los agnósticos no tenemos tantos problemas con los condimentos; para nosotros, derramar sal no es un payé, sino un derroche. Además, al margen, y si al resultara ser lo que parece, es contradictorio que en un lugar dedicado a la ciencia haya gente que encuentre inspiración en estas cuestiones.

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