Gendarme borracho disparó al aire para “poner orden” en un boliche de Villa Ángela

Fue a la salida de “El Monumental” el domingo. El gendarme dijo que intervino para evitar un caso de violencia de género. Pero los testigos dicen que estaba borracho. Le “bajaron” varios dientes de una trompada y quedó nocaut.

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Una pareja discutía airadamente en la madrugada del último domingo en la esquina de Moreno y Pastor David Fuertes, en Villa Ángela, al salir de “El Monumental”.

La escena fue advertirá por un efectivo de Gendarmería Nacional, también habitué de esa bailanta, que dijo haberse decidido a intervenir en defensa de la mujer para impedir un caso de violencia de género.

Comedido, le pidió al hombre que se tranquilizara, pero éste no sólo no aceptó la sugerencia, sino que le advirtió que no se entrometiera en asuntos ajenos.

Ante la vehemencia del sujeto, visiblemente alterado por la intervención, el gendarme decidió sacar su arma reglamentaria y efectuar varios disparos al aire para amedrentarlo, pero esto, lejos de apichonarlo, lo encolerizó aún más.

El irascible sujeto, dejó para después la discusión con su pareja, giró hacia el gendarme y ni siquiera perdió tiempo en desarmarlo, sino que directamente descargó una batería de golpes en su rostro rompiéndole varios dientes y poniéndolo KO.

Los transeúntes llamaron a la Policía al entender que uno de los contendientes estaba mal herido, tendido en el suelo, y aunque los testigos reconocieron estar acostumbrados a este tipo de sucesos, en este caso era distinto por la intervención de un arma de fuego y los disparos que habían presenciado.

En el lugar, los policías secuestraron la pistola del gendarme mientras él era llevado al hospital.

El lunes, el agresor se presentó ante la Comisaría Primera, donde dio su versión de los hechos. Según contó, el gendarme lo increpó blandiendo el arma y acto seguido disparó cuatro tiros al aire para intimidarlo, pero él, en vez de intimidarse, le asestó un certero golpe en la cara, con el que lo derribó para toda la cuenta. Y aunque se reconoció como un duro pegador, aseguró que el gendarme se precipitó fácilmente porque estaba muy ebrio, y no por la dureza de sus puños.

Gendarme borracho y peligroso

A través de las redes sociales, los testigos avalan el relato del hombre que golpeó al gendarme, y coinciden en que este último estaba completamente borracho y aseguran que no es la primera vez que se presenta en ese estado.

En el mismo sentido, denuncian el peligro que representa un hombre armado, aún cuando perteneciera a una fuerza federal, cuando no se encuentra de servicio y, sobre todo, cuando incurre en este tipo de indisciplina y se preguntan qué hubiera ocurrido si el hombre que discutía con su pareja no lo hubira noqueado de una trompada y él seguía disparando.

También apuntan a los responsables del local bailable que permitieron el ingreso de una persona armada.

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