Increíble: funcionario judicial pidió adoptar a 2 hermanitos pero cambió de idea y los devolvió

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El defensor oficial Rubens Aguirre llevó los niños a su casa el 15 de junio y el 2 de septiembre los devolvió.

Rubens Aguirre, titular a cargo de la Defensoría Oficial 4, de Presidencia Roque Sáenz Peña, solicitó en guarda preadoptiva a 2 hermanitos: una nena de 8 años y un varón de 11, oriundos de Resistencia, que se encontraban “institucionalizados”.

El Juzgado del Menor de Edad y la Familia 1, de esa ciudad, consintió su solicitud y el 15 de junio de este año el abogado recibió a los niños en su casa. Pero el 2 de septiembre último, cuando aún no habían transcurrido 3 meses, decidió “devolverlos”.

Al fundamentar su rotundo cambio de opinión, Aguirre habría alegado no estar en condiciones de poder velar por los pequeños, algo de lo que se habría percatado al convivir con ellos en tiempos de pandemia, a pesar de que por esos días ya habían vuelto las clases presenciales y se habían rehabilitado la mayoría de las actividades.

El caso fue ventilado en el programa La Balanza, el ciclo creado por el abogado Humberto Aiquel y que retomaran tras su muerte el abogado Aldo Daniel Ávila y el periodista Edgar Caric, en radio Futuro.

Aguirre, a pesar de su juventud, exhibe un vasto currículum: se desempeñó en el Juzgado de Ejecución Penal de Juan José Castelli, en la Mesa de atención y asesoramiento permanente a la víctima y a la ciudadanía de Sáenz Peña y en el Centro Público de Mediación del Poder Judicial, antes de ser designado provisionalmente en como defensor oficial. Es capacitador de la Ley Micaela, contra la violencia institucional y de género, y es autor del libro “La mediación como procedimiento colaborativo”, con prólogo de la jueza María Isabel Iride Grillo, ministra del Superior Tribunal de Justicia.

La actitud del defensor oficial generó gran indignación en la comunidad en general, pero fundamentalmente en el ámbito judicial, donde consideran que, por su formación y la temática a la que se aboca, no debió actuar con tal nivel de improvisación en una cuestión tan sensible como la adopción de 2 niños.

Ahora la principal preocupación de las autoridades es resguardar a los hermanitos e intentar evitar otro impacto traumático. “Fueron abandonados otra vez”, es el común denominador de los comentarios en las redes sociales, con adjetivos irreproducibles para el proceder del funcionario.

Paralelamente, un corrillo observa con suspicacia la celeridad con la que Aguirre accedió a la guarda de los menores y el hecho de que el trámite y la fallida adopción se hayan dado al mismo tiempo que el concurso para cubrir la vacante de defensor titular en que finalmente ocupó el primer lugar del orden de mérito.

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