Fracasó la privatización del riacho: Shell cerró el muelle de Vilelas por falta de dragado

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El muelle de Shell desierto, en Puerto Vilelas. La bajante primero, y ahora la falta de dragado lo inhabilidaron por completo | Archivo

Después de más de 2 años de bajante en el que el tuvo un piso de 3 centímetros de profundidad el 21 de enero, el río Paraná lleva 50 días por encima de los 2 metros, con un pico de 3,29 el pasado 2 de mayo, según los registros del hidrómetro de Prefectura Naval en el Puerto Barranqueras.

En estas condiciones, una mínima apertura de compuertas de las represas río arriba, o alguna lluvia en la alta cuenta, pueden llevar al riacho Barranqueras por encima de los 2,40 mínimos para habilitar la navegabilidad con carga completa.

Pero la escala del hidrómetro ya no refleja la profundidad real del canal del complejo portuario. Por el abandono de los trabajos de dragado la navegabilidad es imposible aún con cotas históricamente consideradas “normales”.

Un ejemplo de la gravedad de la situación es la decisión de la compañía Raízen, operadora de la planta de la petrolera Shell, de cerrar su muelle de Puerto Vilelas ante la imposibilidad de ingresar los embarques esperados.

Esto dejará a la región sin los 9 mil metros cúbicos que debían descargarse en los próximos días, lo que impactará directamente en los surtidores en pleno desabastecimiento de combustibles diesel.

La realidad contradice los anuncios de reactivación y no refleja los resultados que el Gobierno esperaba del convenio celebrado con la belga Jan de Nul, que debía rehabilitar el riacho con un dragado sin precedentes mediante la utilización de sofisticadas maquinarias, a cambio del cobro de “peaje”.

Evidentemente, los altos costos de la obra y la magra rentabilidad de la tasa de navegabilidad acobardaron a esta compañía internacional, aunque tras el anuncio del traspaso del riacho Barranqueras a manos privadas no hubo más noticias oficiales sobre el tema.

 

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