Fingió un secuestro y se fue de su casa porque su papá le revisaba el celular

Sandra Sotelo dijo haber sido secuestrada por una mujer y dos hombres que la llevaron desde Quitilipi hasta Formosa. Pero se supo que se había ido por voluntad propia.

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Sandra Noemí Sotelo, una jovencita domiciliada en Quitilipi, desapareció de su casa días atrás, lo que llevó a su padre a radicar una denuncia ante la comisaría local. Inmediatamente se montó el operativo de búsqueda con la intervención de varias unidades policiales, incluida la División Trata de Personas.

Finalmente, Sandra apareció por sus propios medios ante la comisaría, denunciando que había sido secuestrada y trasladada a la ciudad formoseña de Ingeniero Juárez, donde al fin logró escapar de sus secuestradores y regresar a su casa.

Según relató, había acudido a realizar trámites en el Centro Integrador Comunitario, donde fue abordado por una mujer que descendió junto a dos hombres de una camioneta negra, sin patente y con vidrios polarizados. La mujer se presentó como su madre biológica, por lo que no sólo lloró de emoción sino que no sospechó acerca de su verdadera intención. Uno de los hombres llevó su moto a la Municipalidad, donde trabajaba su padre. Dijo que en todo momento era sometida a un interrogatorio bajo amenaza de dañar a su familia si ofrecía resistencia.

La camioneta se alejó de Quitilipi, camino a Tres Isletas, y recién se detuvo en una estación de servicio, donde pudo enviar mensajes de texto a sus familiares pidiendo ayuda, pero fue descubierta y le quitaron el teléfono. Sus secuestradores, con tono entre portugués y “aparaguayado”, se distrajeron y ella aprovechó para preguntarle a una mujer de acento también “aparaguayado”, dónde estaba, porque había sido secuestrada. Ésta le respondió que “en Juárez, Formosa”, y al verla llorando le ofreció ayuda, la invitó a su casa y en el trayecto le contó que “cada vez que aparece una camioneta así, desaparece alguien”. Después, fueron a la comisaría del lugar, donde habría contado ésta historia pidiendo regresar a Quitilipi.

En virtud de la gravedad del caso denunciado, se abocó a la investigación un grupo de efectivos especializados en la temática. Se reunieron con policías de Quitilipi y dialogaron telefónicamente con sus pares de Ingeniero Juárez, quienes permitieron esclarecer rápidamente el caso.

De acuerdo al informe de la Policía de Formosa, Sandra se presentó ante ellos para que la ayudaran a volver a Quitilipi, desde donde había llegado por sus propios medios. Según contó en esa dependencia, decidió irse de su casa enojada con su padre porque éste le revisaba los mensajes de texto del celular. Así, tomó un colectivo hasta Resistencia y al bajar en la Estación Terminal de Ómnibus, entabló un diálogo casual con una mujer oriunda de Ingeniero Juárez, se entusiasmó con el destino, compró un boleto y viajó hacia ahí. Al llegar habló telefónicamente con sus familiares y todo se aclaró pero no podía regresar por no contar con el dinero suficiente.

 

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