Feliz cumple cuarentena

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Hace un año entraba en vigencia la cuarentena estricta contra el coronavirus.

Por Darío Zarco |

Perdimos la cuenta contador.

Hace un año comenzaba la cuarentena estricta. Tenías el plan perfecto para salir de la pandemia en 2 meses, pero pasaron 12 y vamos por más.

Vaticinaste que gracias a tus medidas correctas adoptadas en el momento exacto tendríamos un pico de 1002 casos. Hoy tenemos 36.325 y seguimos sumando.

Sentarse en la plaza era un delito: atentar contra la salud de la sociedad, y miles fueron presos. Sin embargo tus funcionarios desparramaron pandemia en un avión oficial, pero ustedes no caen.

Azuzaste a la Justicia Federal para responsabilizar de todos los males al “caso cero” por 3 contagios en su entorno íntimo, en su “burbuja”. ¿Y a los otros 36,321 quién los contagió?

Intentaste insistentemente cambiar de tema, pero el delete de la prensa oficialera no alcanzó para borrar las curvas de contagio y muertes.

Decretaste duelo por las primeras 80 víctimas, pensaste que serían las últimas pero ya son 908. A razón de media asta cada 80 muertos, hoy deberíamos enterrar un kilómetro nuestra bandera.

Endosaste los contagios a las cenas familiares menos concurridas que tus reuniones de gabinete. No se podía festejar el Día del Padre mientras te abrazabas con todo el mundo, pueblo por pueblo.

Inauguraste comités de esto y de lo otro: “Juntos evaluamos, juntos decidimos”, dijiste para sacarte el lazo. Te olvidaste que sos el gobernador. Te votaron para gobernar. Democratizar no es lavarse las manos.

La cuarentena estricta no te resultó y la flexibilización y la “desescalada” tampoco. Tus decretos siguen corriendo de atrás, sin poder alcanzar a la realidad y al hartazgo social. La “nueva normalidad” ya es vieja.

Llamaste “administración de contagios” al dibujo de los indicadores. Según tus estadísticas los casos suben por nuestra irresponsabilidad y bajan gracias a vos.

Las fiestas clandestinas son tu excusa preferida. Son mala palabra. Mientras, miles y miles se chocan en comercios, templos, bancos, bares, escuelas, plazas, en todos lados, en piquetes y en actos oficiales.

Aplaudiste a los trabajadores de Salud por ponerle el pecho a la pandemia, contagiarse y seguir. Los héroes sobrevivientes cobran una miseria y la mayoría está en negro. Los aplausos no se comen.

Los 2 primeros meses le tiraste mierda al barbijo. Te diste vuelta con total naturalidad y lo decretaste obligatorio, pero no te cerró y saliste a hacernos la boleta.

La vacuna era la luz al final del túnel. Llegó para salvarnos a todos, pero ustedes inventaron una campaña en contra de la vacunación para inventar otra a favor y salvarse solos.

Te olvidaste las efemérides y para arreglarlo se te ocurrió que la pandemia no llegó con el primer caso sino con la primera muerte. Ergo: según vos, sin muertes no hay pandemia. Falso.

Plantaste un árbol en memoria del ingeniero César Cotichelli, primer muerto por coronavirus en Chaco y segundo en el país. Que el árbol no te tape el bosque: te faltan 907.

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