Falsas promesas de campaña: ¿Pavimento mata Caraguatá?

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Por Darío Zarco |

El 8 de septiembre de 2015 la intendente de Resistencia Aída Ayala era candidata a gobernadora y su jefe de Gabinete: Leandro Zdero a intendente. Posaron como los novios para cortar la torta y anunciaron la licitación de la pavimentación de la avenida Evaristo Ramírez-Los Hacheros entre las avenidas Castelli y Edison.

La escenográfica puesta tenía explicación: menos de dos semanas después los esperaban las elecciones en las que ella competiría con Domingo Peppo y él con el gobernador de entonces: Jorge Capitanich.

No sonaba descabellado porque tres cuadras de pavimento no eran ni son una cosa de otro mundo. Aunque también prometieron que los 27 millones que demandara la obra provendrían de la caja de recursos genuinos de la Municipalidad, y eso sí que era raro.

Finalmente, el anuncio de la obra nunca trascendió el rango de una promesa de campaña más, que prescribió cuando ambos perdieron sendas elecciones el 20 de septiembre siguiente.

Este año, Capitanih retomó el proyecto y con el OK del Concejo Municipal y la “ayuda” del Gobierno provincial lo construyó. “Estamos inaugurando una obra que había prometido Aída Ayala pero que nunca cumplió”, dijo, y el argumento se multiplicó en las redes sociales.

Pero como en todos lados se cuecen habas, Capitanich tampoco está libre de promesas incumplidas, y una de sus cuentas pendientes más icónica acaba de cumplir dos años: el Proyecto Urbano Caraguatá, en la zona norte de Resistencia.

Ese mismo 8 de septiembre de 2015, unas horas después que Aída Ayala, Capitanich sacó de la galera la promesa de 660 viviendas en un acto en el mismo Parque Caraguatá: 220 de Sueños Compartidos, 220 de Techo Digno y 220 del programa Sociocomunitario.

El proyecto incluía una escuela, un centro cultural y otro de salud, polideportivo, luz, agua, cloacas, alumbrado público y casi dos kilómetros de acceso pavimentado.

En tiempo récord abrió la inscripción de postulantes para el sorteo al estilo Procrear. Y el 16 de octubre, a 9 días de las elecciones presidenciales, el bolillero de Lotería Nacional repartió las emociones 660 emociones entre 3961 familias habilitadas de un total de 5513 inscriptas.

Capitanich prometió construir las primeras 220 viviendas en menos de dos meses y entregarlas en diciembre de 2015 en su despedida como gobernador o en su debut como intendente, pero pasaron más de dos años y no construyó ninguna.

Las nuevas autoridades provinciales dijeron que nunca hubo un plan de viviendas en el Caraguatá, que era improbable su construcción por los límites de la zonificación pero, principalmente, por la imposibilidad financiera de dotar a la zona de infraestructura y servicios fundamentales.

Los 660 adjuticatarios reclamaron de todas las formas posibles, cortaron el puente y se encadenaron, pero no pudieron evitar la frustración y terminaron traspapelándose en otra antología de meras promesas de campaña.

 

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