Escándalo de Nadia en los carnavales: las entradas de la discordia no tenían ubicación

La bochornosa escena de gritos y empujones en el corsódromo correntino que terminó con la diputada Nadia García Amud en una comisaría, había empezado por una silla. Ella juró que eran numeradas pero parece que no fue así.

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El abogado Alfredo Bembunán expuso en Facebook que en los carnavales correntinos se avasallaron los derechos del consumidor de la diputada Nadia García Amud, y mostró las cuatro entradas "adquiridas legalmente".

El abogado Alfredo “Toto” Bembunan parece haber asumido la representación de su colega, la diputada provincial peronista Nadia García Amud, después del escándalo desatado en un palco del corsódromo Nolo Alías en la noche inaugural de los carnavales correntinos.

Los dos protagonistas notables del episodio: por un lado legisladora y por el otro el campeón olímpico de taekwondo Sebastián Crismanich, aunque dieron versiones diferentes, coincidieron en que todo comenzó con una disputa por los asientos en primera fila.

El correntino dijo que Nadia y su hermano Pablo García Amud le exigían a su novia y una pareja de amigos que abandonaran sus ubicaciones porque ellos habían llegado antes. Entonces él, que había sido invitado como embajador de Corrientes, intentó resolver la cuestión charlando pero fue “pecheado” por el muchacho que también especialista en artes marciales. Y ahí, no le quedó más remedio que llamar al personal de seguridad para evitar que se pudra todo pero de todos modos se pudrió.

Por su parte, Nadia dijo que nadie le regaló nada y que tanto ella como las tres personas que la acompañaban pagaron sus entradas, y que tomaron exactamente las ubicaciones que les correspondían, sin dudar porque estaban numeradas. Estas incluían un “kit carnaval” que consistía en una nieve (para jugar al carnaval), una toalla (para secarse la nieve), y una remera (para reemplazar la ropa mojada o simplrmente abrigarse cuando comience a refrescar); además de dos consumiciones: agua, gaseosa o cerveza.

La diputada dijo que ya había ido por sus Sprite y que volvió a ausentarse para retirar el resto del kit, y al volver encontró las butacas ocupadas por Crismanich y sus acompañantes. Entonces se las reclamó exhibiéndole las entradas numeradas, pero él ignoró el reclamo y le ordenó al personal de seguridad que los echaran del palco. Los patovicas echaron manos a la obra y ella enloqueció cuando vió cómo llevaban a su hermano a empujones.

Lo que sigue se ve claramente en los videos que se viralizaron y termina con la diputada presa.

Bembunán hace hincapié en los derechos del consumidor de Nadia García Amud y cierta discriminación en favor de Crismanich. Así lo planteó:

“CORRIENTES TODO UN PAÍS

En la madrugada del día sábado en los carnavales de una Provincia vecina, en flagrante violación al derecho al consumidor, fueron expulsados de sus asientos, cuatro ciudadanos que habían pagado legalmente sus entradas, para privilegiar en ese lugar a un conocido deportista oriundo de esa Provincia. Por si esto fuera poco ante los justos reclamos, fueron agredidos físicamente e injustamente detenidos, por el solo hecho de querer hacer valer sus justos derechos al espectáculo. No importo que dos de los cuatro despojados de sus asientos fueran dos mujeres, que entre empujones e insultos fueron tratadas de borrachas, una de ellas reiteradamente filmada por ser diputada y reclamar vehementemente el atropello de que eran objeto.

Para los y las que se llenan la boca hablando de “violencia de género” QUE TRISTE RESULTA QUE SEA TRATADA UNA MUJER EN LAS REDES SOCIALES DE BORRACHA, DE LOCA O DESHUBICADA POR RECLAMAR SIMPLEMENTE SER RESPETADA.”

Al irrumpir en las redes sociales en defensa de la diputada, publica cuatro entradas que parecen ser las adquiridas por ella a un valor de 1.200 pesos cada una. Pero en el afán de exigir sus derechos, termina demostrando que el reclamo era infundado.

Ampliando apenas un poco la imagen, se lee claramente en el talón “P.P.”, “Fila: S/N”, “Silla: S/N” y “Precio: $ 0”. Es decir que sus tiques no tenían ubicación, y por el sugestivo monto del precio hasta da la sensación de que quizás no los haya pagado.

El talón de una de las entradas: sin número y sin cargo.

 

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