Encontraron muerto en un placard al “arbolito” desaparecido hace 40 días

Lo confirmaron sus familiares tras el reconocimiento en la morgue. Hay tres detenidos y un prófugo, el dueño del departamento en el que apareció el cadáver, que habría sido el último cliente.

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Familiares del “arbolito” desaparecido el 4 de octubre en el barrio de Monserrat, confirmaron que el cuerpo encontrado ayer a la tarde dentro de una valija es el de Nicolás Silva.

“Es Nico”, dijeron los parientes en la puerta de la morgue a la que fue trasladado el cuerpo hallado en el placard de un departamento sobre la calle Venezuela al 1200, en Monserrat.

Los detectives determinaron que el cadáver, envuelto en un plástico trasparente y con la cabeza adentro de dos bolsas de residuos negras, tenía colocado un chaleco inflable azul, remera a rayas, pantalón de jean azul y zapatillas marca Nike.

Se trata de la misma vestimenta que tenía puesta Silva, según puede observarse en la última foto que quedó registrada del hombre desaparecido el 4 de octubre pasado, a la que tuvo acceso Télam.

La Policía busca a Pablo Reyes, de 35 años y empleado de una empresa de seguridad, y que sería el último cliente con el que Silva tuvo contacto, además de ser el dueño del departamento donde apareció el cadáver.

Por el caso, están detenidos la esposa de Reyes, Brenda Blanco Rondón, peruana de 39 años, quien encontró el cadáver y llamó a la Policía ayer por la tarde; y el padre de Reyes, llamado Antonio.

La mujer precisó que su marido, empleado de la empresa de seguridad Gruspa, se había ido horas antes de la vivienda tras una pelea conyugal y que no sabía nada de él porque había dejado en el lugar su teléfono celular. La Policía duda de esa versión.

Hay un tercer detenido. Un hombre con el que Silva tuvo una discusión días antes de desaparecer y que estaría relacionada a su otra actividad, como “trapito” en la zona del estadio de River.

Un muerto en el placard

El hallazgo se registró ayer por la tarde en el cuarto piso del edificio de la calle Venezuela, donde Brenda Blanco Rondón le dijo a los investigadores de la comisaría 4° de la Policía Federal de la Ciudad que desde hacía una semana sentía un olor fuerte y que creía que se trataba de las heces del perro labrador de la familia, pero que al limpiar un placard de tres puertas sacó tres valijas y debajo de ellas encontró el cadáver.

Un vecino del tercer piso, ubicado debajo del departamento del hallazgo, les indicó a los policías que desde el 15 de octubre se le filtraban líquidos compatibles a los cadavéricos. No era la primera vez que los agentes estaban ahí: ya habían ido dos veces, siguiendo la pista de un cliente, pero nunca habían allanado.

Desapareció con 70 mil pesos

El 4 de octubre, Nicolás llevó a su hija a la escuela y se fue a trabajar en moto, siguiendo su rutina de todos los días. Se paró en “su esquina” de la calle Florida y gritó “cambio, cambio”. Entró y salió de las oficinas de la financiera que lo tenía contratado. Hizo algunas transacciones y, alrededor de las 11, pasó a buscar más plata para “hacer una operación con un cliente”. Se llevó $ 70 mil. No apareció más.

Según datos de la investigación, la última vez que lo vieron estaba en Venezuela y Salta, a unos pocos metros del lugar en el que finalmente apareció muerto. “Bien, gorda. Tranqui, trabajando”, dice el último WhatsApp que le envió a su mujer, con quien tenía una nena de nueve años.

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