Empresarios portuarios critican a la APA: Quiere cobrar un dragado que no existe

El organismo intima a los operadores del complejo portuario de Barranqueras a pagar tasas de dragado y mantenimiento pero hay tramos que no se dragan hace diez años y el riacho se cierra con las bajantes.

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Así lucía el Puerto de Barranqueras durante la última bajante, en una visita del Gobernador.

El empresario arenero Alberto Bría cuestionó que la Administración Provincial del Agua (APA) exija a los operadores del complejo portuario de Barranqueras a abonar tasas de dragado y mantenimiento, un servicio que el organismo no presta.

Bría, propietario de una arenera ubicada en la avenida Río Paraná, frente al Parque Industrial, dijo que permanentemente recibe intimaciones del organismo que demanda el pago de tasas de la ley 1189, a pesar de que el riacho se encuentra innavegable desde hace varios meses.

“La realidad es que nunca hicieron nada. Si hubieran dragado no tendría el problema que tengo ahora, que no puedo reponer arena porque los barcos no pueden entrar con este calado”, dijo, y aclaró que no se niega a pagar ninguna tasa pero exige que el servicio se preste.

En 2016 el gobernador Domingo Peppo, por decreto, le quitó a Colono SA la autoridad sobre el Puerto de Barranqueras y el riacho Barranqueras, y acto seguido, transfirió a la APA y a la Autoridad Portuaria el poder necesario para contratar el dragado.

Para eso, también por decreto, destinó 2 millones de pesos mensuales, e instruyó que lo recaudado en concepto de tasas de dragado y mantenimiento debía destinarse a ese fin.

Pero, a pesar de esto, el objetivo no se cumplió. En varias oportunidades se inició el dragado, incluso con la supervisión del Gobernador, pero los trabajos no alcanzaron para garantizar siquiera la operatividad del muelle del puerto oficial.

Esto salió a la luz en agosto, cuando la bajante llegó a 2.23 en el puerto de Barranqueras y Prefectura Naval Argentina impidió el ingreso de cargas, lo que derivó en el desabastecimiento de combustible por la imposibilidad de operar los muelles de Shell, en Puerto Vilelas, e YPF, en Barranqueras.

La situación fue sorteada por una eventualidad: la apertura de las compuertas de Itaipú y Yacyretá para permitir el paso de un convoy de una compañía brasileña con una multimillonaria carga de arroz y soja de Paraguay con destino al golfo Pérsico.

Después volvió la bajante que llegó a su punto más crítico: 2,13 metros, el pasado 23 de septiembre. A partir de ahí comenzó a recuperarse y hoy supera los 3 metros y en breve podría operarse en los tramos que no se dragan desde hace diez años.

 

 

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