El cura que se enteró que será papá pidió perdón y se fue de la iglesia

En la parroquia pidieron "no señalar ni juzgar” a la mujer. El responsable de la diócesis dijo que el sacerdote se disculpó por traicionar el sacerdocio. “Tiene que asumir su responsabilidad”, dijo.

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Miguel Oviedo, izquierda, el día de su ordenación como sacerdote, junto al arzobispo de Paraná, Juan Puiggari.

Miguel Oviedo, un sacerdote de la ciudad entrerriana de María Grande dejó sus labores como vicario en una parroquia local tras la confirmación de un embarazo de una joven con la que había mantenido una relación “afectiva” en secreto. Desde la iglesia abogaron por “no señalar con el dedo” a la mujer y resaltaron que el religioso “pidió perdón”.

El caso generó conmoción en el lugar, una comuna del departamento Paraná, de 7600 habitantes, donde Oviedo se desempeñaba desde fines de 2015 como vicario de la parroquia María Auxiliadora. Esta semana fue apartado de sus funciones por el obispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari.

El sacerdote de la Parroquia, Ariel Folonier, destacó con la prensa entrerriana que el vicario “pidió perdón” por la situación y “asumió que no puede continuar” en la Iglesia. Además dijo que “es una situación muy dolorosa para los fieles, es verdadera y el padre, como corresponde, ya no continúa en la parroquia”.

“Lo primero que debe hacer el sacerdote es asumir la paternidad”, añadió y apuntó que “si después hay una familia, posterior a esto, o no, es otra cosa”. A su vez, aclaró que la mujer es mayor de edad, pero que no puede decir su nombre ni de qué lugar es. “No tenemos derecho a hacerlo, hay una cuestión penal de por medio. En nuestros pueblos las cosas se comentan muy rápido, sin pensar en lo que están sufriendo las partes”, sentenció Folonier.

“El sacerdote mismo manifestó al Consejo Pastoral la situación y su pedido de perdón porque esto es una infidelidad a su vocación, a su promesa porque en cierto modo defrauda la fe de los fieles. Ha dicho que está profundamente arrepentido. Asume que no puede continuar”, acotó, y pidió a la comunidad que, “en caso de saber quién es la otra persona, no la juzguemos, no la señalemos con el dedo, tengamos un sentido humanitario”.

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