Dudan que la camioneta del fiscal Cáceres Olivera haya sido atacada a tiros

Los investigadores encontraron una bujía y ahora se cree que se trató de un intento de robo frustrado. Periódicamente ocurren varios hechos vandálicos de este tipo en la zona.

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La luneta de la Eco Sport apareció con un disparo semejante al que dejan los impactos de bala.

 

La alarma de la camioneta del fiscal Sergio Cáceres Olivera, del fuero antinarcóticos, lo despertó poco después de la 1.30 del viernes 13. Desconocidos habían destruido la luneta trasera del vehículo, una Ford Eco Sport, estacionada frente a su casa en Villa Del Carmen.

Las primeras versiones, basadas en las apreciaciones de los policías y peritos que hicieron el primer relevamiento, aseguraban que la rotura había sido producto de un disparo de arma de fuego y se arriesgó que podría tratarse de un calibre 22.

De inmediato se asoció esta situación a la función que desempeña Cáceres Olivera y se endilgó, prima facie, a sectores vinculados con el narcotráfico en la provincia, que pudieran sentirse incómodos con sus investigaciones. Pero, aunque desde el inicio se hizo foco en esa cuestión, los investigadores no descartaron otras hipótesis.

En el marco de la investigación, el caso dio un giro inesperado el último miércoles cuando efectivos policiales hallaron una bujía frente a la casa del fiscal. Esto fue difundido por el Centro de Estudios Nelson Mandela, que agregó que de la comisión que dio con el elemento participó el licenciado Fernando Pereira, jefe del Gabinete Científico que depende del procurador general Jorge Canteros.

Ahora, la fiscal Carmen Beatriz Scarpín se ve obligada a contemplar la posibilidad de que el cristal haya sido atacado con una bujía y no con un disparo de arma de fuego. Las pericias deberían confirmar una de las versiones a partir del tipo de partículas halladas en los bordes y el entorno del orificio.

Otro detalle a tener en cuenta es la serie de daños en los vértices de la luneta, compatibles con una maniobra de apalancamiento tendiente a despegarla de la carrocería, presuntamente con el fin de ingresar a la cabina. Esto llevaría el caso a un intento de robo, archivando la posibilidad del amedrentamiento.

Bujías y tuercas son utilizadas por los vándalos por su peso y tamaño que las vuelven muy efectivas a la hora de romper vidrios. Los vecinos de la zona aseguran que periódicamente se dan atacas de esta naturaleza “en serie”, y aseguran que los malvivientes están perfectamente identificados.

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