Diácono degollado: uno de los detenidos confesó el crimen en un video

Dijo que Luquín invitó a él y su novio a cenar y charlar en su casa. En un momento fueron a la habitación, se desnudó e intentó violarlo. Después los atacó con un cuchillo, con el que lo apuñaló en un forcejeo.

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El diácono Guillermo Luquín, de 52 años, fue asesinado en su casa de Temperley.

Dos jóvenes de 19 y 20 años se presentaron a la Justicia y fueron detenidos, sindicados como autores del crimen del diácono Guillermo Luquín, de 52 años, hallado degollado el mediodía del domingo en su casa de Temperley.

La investigación llegó a este punto después de que la familia de Roberto, el mayor de ellos, entregara a la Fiscalía un video en el que relata cómo ocurrieron los hechos.

Roberto dijo que había acordado con el diácono reunirse en su casa para comer una pizza y tomar una gaseosa, y que él le aclaró que estaba en pareja y que invitaría a su novio.

Llegaron a la casa de Luquín cerca de la medianoche del sábado, que éste abrió la puerta y les sirvió Coca Cola.

“Me preguntó cómo estaba, cómo me fue en la semana, y me dijo que él estaba bien”, relató.

Tras el breve intercambio, el diácono los había invitado a ver unos cuadros que tenía en su habitación. Camino hacia ahí, el novio de Roberto entró al baño y él regresó al comedor a buscar la gaseosa.

Al volver a la habitación encontró a Luquín completamente desnudo en la cama. “Le dije que lo que estaba haciendo era una falta de respeto, que no era lo acordado, que sólo habíamos quedado en tomar una coca y comer una pizza, y que él había dicho que sólo quería hablar de Dios, algo que a nosotros nos interesaba”, contó.

Según la versión de Roberto, esto ofendió al diácono que se abalanzó sobre él tumbándolo en la cama y quitándole el pantalón a pesar de su resistencia. En ese momento su novio salió del baño y al ver la escena corrió a socorrerlo.

Entre los dos, dijo que intentaron quitárselo de encima pero Luquín había tomado un cuchillo y amenazaba con apuñalarlo. Se produjo un forcejeo en el que Roberto admite haberle tomado el puño para alejar el arma y finalmente lo empuja clavándoselo en el cuello.

Tras la violenta escena, escaparon del lugar, ensangrentados, y unas dos horas después contaron lo sucedido a la madre de Roberto, quien finalmente lo convenció para que se entregara a la Justicia.

Un joven de 20 años y su novio de 19 se presentaron a la Justicia y fueron detenidos por el crimen del diácono.

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