Dakar Chaco 2018: faltan sólo 365 días

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Apenas las máquinas dejaron el autódromo en enero pasado, se anunció el desafío oficial de repetir la experiencia el próximo año.

Mientras se oía en el autódromo Santiago Yaco Guarnieri, de Resistencia, el bramido de los motores de las más de 400 máquinas de todas las categorías del Dakar 2017 y los casi tantos truckers de la asistencia técnica, y se respiraba el gas de los escapes, el Gobierno del Chaco ya estaba pensando en el Dakar 2018. A eso se llama trabajar con tiempo.

El gobernador Domingo Peppo, el vicegobernador Daniel Capitanich, ministros y el círculo más estrecho de colaboradores posaron en la típica foto de equipo en el Parque de la Democracia y la Juventud mientras se aprestaban para la largada. En el centro, un improvisado cartel con la leyenda: Dakar Chaco 2018, que marcaba el inicio de la próxima aventura.

Es que la carrera más larga y difícil del mundo pasó por la provincia fugaz y confortablemente, básicamente sobre pavimento y respetando las reglas de tránsito exigidas para cualquier ciudadano. A excepción del calor, los pilotos superaron la prueba de taquito, ya que se trataba sólo de un enlace entre pruebas cronometradas y puntuables.

No es difícil adivinar que para el Gobierno en general y los responsables de la organización en particular, un día de Dakar les dejó gusto a poco; se quedaron con ganas de más, porque la competencia que se destaca por un trazado generoso en paisajes para la “promoción del turismo”, en esta oportunidad, nos pasó de largo.

Seguramente la próxima vez intentarán llevar la carrera por caminos de El Impenetrable. Para eso, habrá que encontrar una buena excusa para convencer a quienes consideran que lo más importante del Dakar no es la gesta deportiva sino la contaminación ambiental que dejan los motores. Además, todos esperamos ávidos el balance de tamaña “inversión” que, se supone, arrojó un saldo positivo.

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