Crimen de Vanesa Franco: 26 años de cárcel para la amiga de la víctima y 12 para su cómplice

Luciana Alvarenga y Darío Cabrera fueron condenados por el asesinado de la recepcionista en Charata. La Justicia comprobó que ella la mató con el revólver de su novio y que ambos intentaron hacer desaparecer el cadáver.

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La Cámara del Crimen de Charata condenó a Luciana Elizabeth Alvarenga a la pena de 26 años de prisión y a Darío Alejandro Cabrera, a 12 años, por el crimen de Claudia Vanesa Franco, asesinada de un disparo de arma de fuego, carbonizada, y sus restos descartados en un descampado en las afueras de la ciudad el 30 de abril de 2015.

La sentencia insumió dos horas de lectura que la pareja enjuiciada escuchó tomada de las manos.

La mujer, amiga de la víctima, fue considera autora del asesinato, mientras su pareja, el dueño del arma, fue condenado como partícipe necesario.

El tribunal integrado por Carlos Alberto Lalomía, Juan Carlos Clauter y Aldo Grande emitió una condena unánime y avaló ampliamente lo expuesto por la fiscalía, aunque con alguna diferencia en el quantum de la pena.

La fiscalía había requerido para Alvarenga una pena de 33 años y de 28 años para Cabrera, al que consideró “partícipe primario”.

Asesinada y carbonizada

Claudia Vanesa Franco, que se desempeñaba como recepcionista de un conocido sanatorio privado de Charata, desapareció el 30 de abril y fue hallada sin vida tres días después a la vera de un camino rural a unos 8 kilómetros del casco urbano de la ciudad.

Sus restos se encontraban carbonizados y su identificación demandó la práctica de exámenes de ADN.

En principio, los huesos de las piernas fracturados hicieron creer que pudo haber muerto en un accidente de tránsito, sin embargo, también se halló su cartera con un proyectil de arma de fuego incrustado.

Claudia Vanesa Franco fue asesinada de un disparo de arma de fuego en el pecho.
Claudia Vanesa Franco fue asesinada de un disparo de arma de fuego en el pecho.

Finalmente, los peritos demostraron que había muerto de un disparo y que la bala le atravesó el pecho para alojarse en la cartera. Así, se dedujo que sus huesos pudieron ser rotos por los homicidas para facilitar la tarea de descartar el cadáver.

Su ex pareja, el boxeador Enzo Orellana, con quien tuvo una hija, fue el primer detenido del caso, pero al cabo de varias pericias, la investigación dio un giro rotundo y se concentró en su amiga Luciana Alvarenga, y el novio de ésta: Darío Cabrera, con quienes Vanesa se había encontrado la noche de su desaparición.

Finalmente, se comprobó que fue la mujer quien la asesinó, disparándole con el arma de su novio.

 

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