Crimen de Ismael: testigos aseguran que la Policía disparó balas de plomo

Vecinos de la zona en la que se produjo el enfrentamiento entre policías y manifestantes el durante un intento de saqueo en Sáenz Peña, aportarán datos a la Justicia.

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Nuevos testigos aseguran haber visto a la Policía utilizar armas de puño para reprimir el intento de saqueo en la zona este de Sáenz Peña.

La investigación del crimen del niño Ismael Ramírez, ocurrido el pasado 3 de septiembre durante un intento de saqueo a un supermercado en Presidencia Roque Sáenz Peña, avanza demasiado lento y por momentos parece estancada.

Así lo describe Marío Pícoli, el abogado que representa a la familia de la víctima, que admite que “no hay elementos por dónde encausar la investigación”, dijo en Radio Visión, entrevistado por Gustavo Ramela. Pero confió en la versión de nuevos testigos de los acontecimientos ocurridos en una vasta zona de los barrios Obrero y Juan Perón.

En las próximas horas, según adelantó, aportarán detalles a la causa una vecina y un carnicero que se encontraban en inmediaciones del lugar en el que el chico cayó malherido después de haber recibido un disparo de arma de fuego.

Pícoli dijo que aún no hay pistas que puedan conducir al autor del crimen, pero dijo que los testigos podrían aportar precisiones sobre el lugar exacto en el que ocurrió, y un dato que podría cambiar el curso de la investigación: la Policía usó balas de plomo.

Aunque prefirió no ahondar en cuestiones que podrían aportar estos testigos, asegura que sus dichos se condicen con evidencia recogida en la zona de la revuelta y el accionar policial, como impactos de bala en pilas de ladrillos, chapas y árboles, en la dirección y el sentido en el que se vio a los policías disparar aquella noche y fue registrado en video.

Apenas al día siguiente, las autoridades judiciales y policiales aseguraron que sólo se habían disparado postas de goma, e informaron que la bala que mató a Ismael provenia de una “tumbera”, como se conoce a las armas rudimentarias, de fabricación casera. Sin embargo, las imágenes del cadáver mostraban una herida que no parecía compatible con una “perdigonada”.

 

 

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