Corrientes tiene payé y Chaco coronavirus

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Por Darío Zarco |

El tradicional diario correntino Época encabezó su tapa de este sábado con un titular bárbaro: “Chaco exportó la maldita enfermedad a Corrientes”, que motivó repulsión, desde expresiones de repudio hasta impensadas clases de periodismo, sobre todo en las redes sociales.

El diario logró su cometido: el titular en cuestión tuvo mayor impacto que los casos confirmados en ambas provincias y las muertes en el Chaco, de las que se habla muy poco y lo poco se habla muy bajo. Desde afuera se le puede achacar al editor la falta de corrección política.

El Época no representa al pueblo correntino ni a sus instituciones, aunque todas las baterías dispararon contra el gobernador Gustavo Valdés por el tenor editorial de la publicación. Pero, representativo o no, no podemos ignorar que la buena onda entre chaqueños y correntinos siempre fue dudosa.

Pero que el titular no tape el coronavirus.

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”, escribió Machado, una frase que seguramente escuchó decir a su abuela. Y acá se aplica: la indignación es sólo superficial, los indignados hablan del título y no de la información.

El primer caso confirmado de coronavirus en Corrientes fue el de un chaqueño de Villa Ángella que al regresar con su familia de vacaciones en el exterior decidió cumplir la cuarentena en la capital correntina, donde estudian sus hijos. Los casos confirmados 2, 3 y 4 fueron “del mismo grupo familiar”, según informó el Gobierno de esa provincia.

La primera reacción oficial en Chaco, a través de los medios gubernamentales y los funcionarios, fue despegarse del caso. ¿Qué hubiera pasado si este comprovinciano seguía viaje hasta Villa Ángela? Respuesta: Chaco tendría al menos 4 casos más.

Lejos de solidarizarse, no con el Gobierno correntino, sino con los chaqueños infectados, el gobernador Jorge Capitanich se lavó las manos: “… y después hay un caso de un chaqueño, de Villa Ángela, pero que ya no es más de acá”, dijo en una de sus últimas conferencias, y sus funcionarios ni siquiera rozaron el tema.

Ahora son 11 casos. Se sumaron 7 médicos correntinos que trabajan en Salud Pública de Chaco, anaizados en Corrientes.

El viernes Capitanich volvió a exponer las medidas que adoptó frente a la pandemia comparándose con los países más afectados en todo el mundo y el propio Gobierno nacional: “Tomamos todas las medidas correctas en el momento que correspondía”, dijo.

Entre otras, señaló otra vez el cierre de las escuelas que ya estaban cerradas por los padres que ya no habían llevado a los chicos la semana anterior y los docentes que habían convocado a un paro. Además lo hizo por la circulación comunitaria del virus que ahora niega.

Sin embargo, en Corrientes comenzaron mucho antes los controles en la cabecera de puente interprovincial General Belgrano por temor a la pandemia “importada” desde Chaco, donde aparecieron los primeros casos positivos de la zona, pero principalmente por el rumor de que la situación era mucho más grave que la admitida por nuestra provincia.

El común de los chaqueños puso el grito en el cielo por el gesto de Valdés que consideraron discriminatorio. Aunque el gobernador de Santa Fe: Omar Perotti, fue más allá y levantó barricadas para bloquear el ida y vuelta a través del paralelo 28.

Pero al otro día el mismo Gobierno chaqueño ordenó a Vialidad y a la Policía tapar con tierra los puentes sobre el canal Soberanía a lo largo de la avenida Soberanía Nacional-Malvinas Argentinas. Y Barranqueras y Puerto Vilelas para lo mismo para evitar el ingreso de resistencianos.

Tras el decreto que ordenaba la cuarentena obligatoria, Capitanich dijo haberle pedido a Valdés que permitiera el paso de los médicos correntinos que se desempeñan en Salud Pública en nuestra provincia. Mientras, Valdés otorgó licencia a todos los médicos chaqueños que trabajan en Corrientes, para evitar o reducir el riesgo de la inminente circulación comunitaria del virus.

Las medidas se endurecieron en ambas provincias y Valdés ordenó el aislamiento de los médicos mientras se encuentren en Corrientes y algunos de ellos decidieron dejar de viajar. Por eso, varias celebridades de la prensa chaqueña salieron sable en ristre hasta en medios nacionales criticando la medida que aplaudirían de pie si la situación fuera inversa.

El interés de Capitanich no radica en la fuente laboral de los médicos correntinos que atienden acá, sino por la importancia que estos tienen en el sistema de salud del Chaco que él diagnosticó “en terapia intensiva”. Sin embargo, hay quienes subrayan que “les damos trabajo”.

Nuestra Salud Púbica no se puede dar el lujo de licenciar médicos, y hoy. En plena pandemia depende de las 80 camas del hospital de emergencia que el Gobierno nacional mandó a levantar en el Perrando. Del otro lado, el Gobierno de Corrientes está montando un hospital de 1200 camas en el Hogar Escuela.

El gobernador chaqueño respondió varias veces con puntos suspensivos a las preguntas sobre distribución gratuita de alcohol y repelente, hasta que dejó de responder y/o los periodistas dejaron de preguntar. Corrientes distribuye alcohol y repelente.

Acá celebramos que la Nación enviara aparatos para la detección de coronavirus y la recepción de los primeros 200 kits de insumos para análisis. Allá compraron sus propios equipos y hasta los reactivos que el Gobierno nacional les había prometido pero no cumplió.

Valdés había acordado la compra de 110 respiradores a una fábrica cordobesa, una de las 3 que hay en el país. Pero en virtud de la emergencia sanitaria la Nación se constituyó en único comprador y los distribuirá entre las provincias conforme a la marcha de la pandemia.

Así, Capitanich y Valdés anunciaron que recibirían 5 respiradores cada uno. Llegaron los respiradores: 10 para Chaco, 0 para Corrientes. Y éste sábado llegarían más respiradores e insumos en un avión militar que aterrizaría a las 14 en Resistencia.

Esta asimetría evidencia la preferencia del Gobierno nacional por Chaco sobre Corrientes, pero no puede tacharse de discriminatoria o falta de federalismo, sin entender que nuestra situación es más crítica y nuestras necesidades son más urgentes.

En el tránsito interprovincial, los chaqueños tenemos un filtro de 15 kilómetros de ruta y descampado, mientras del otro lado el puente desemboca en pleno microcentro correntino. Son factores que no se pueden obviar al trazar barreras sanitarias estrategias.

Capitanich debe defender a los chaqueños y Valdés a los correntinos, eso dice la Constitución. Hay que aprovechar el río y el puente para intentar frenar la pandemia, eso dice el sentido común.

El coronavirus no sabe de qué lado estás. Ofenderte por el que dirán no te inmuniza; ofendete pero quedate en casa (chamigo chaqueño).

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