Coqui, Dani, Diego y el estacionamiento medido

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Por Darío Zarco |

Los hermanos Jorge Capitanich, intendente de Resistencia, exgobernador, exsenador y exjefe de gabinete de la Nación, senador suplente y gobernador y senador electo, y Daniel Capitanich, vicegobernador, exintendente de Campo Largo y candidato a intendente de Presidencia Roque Sáenz Peña, se promocionan como dos gotas de agua pero uno promete abolir una caja que el otro abraza con todas sus fuerzas.

En el fragor de la campaña proselitista, El Dani prometió eliminar el estacionamiento medido en Sáenz Peña para aliviarle el bolsillo a la gente, tan afligida por la crisis económica. No le creyeron, y él, por las dudas, no volvió a prometer.

El estacionamiento medido rige de lunes a viernes en 70 cuadras del microcentro saenzpeñense, la tarifa es de 8 pesos por hora y se fracciona por minutos a partir de media hora.

Algo similar había prometido Coqui para Resistencia, pero al asumir extendió el horario, incrementó el número de cuadras, duplicó las tarifas, empezó a cobrar a las motos y, de yapa, también facturó a los frentistas. Lo definió como un elemento «ordenador» del tránsito que, sin embargo, es cada vez más caótico.

Y ahora su candidato a intendente y secretario de Obras Públicas: Diego Arévalo, en el mismo fragor de la campaña, lejos de prometer sacarle la mano del bolsillo a los contribuyentes, amenazó meterla hasta el fondo: incrementar el costo del estacionamiento medido, una especie de sanción para quienes utilicen vehículos particulares y subsidiar con eso al transporte público para mejorarlo y convertirlo en una opción para los que huyan del estacionamiento medido.

En Resistencia la tarifa es de 14 pesos, pero los vehículos radicados en otra ciudad, como el de Dani que debería pagar patente en Sáenz Peña, tienen una tarifa especial (y discriminatoria): 18.

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