Comisaría de Puerto Tirol: una invitación a fugarse

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Por Rolando Núñez |

Hace cuatro meses algunos presos de la Comisaría de Puerto Tirol ya intentaron fugarse, de la misma manera o forma en que lo hicieron el pasado 12 de octubre. Este hecho pasó desapercibido para la opinión pública, lo que supone una decisión institucional en ese sentido.

Los que se fugaron desplazaron una placa  del cielorraso y levantaron una chapa de zinc por la que salieron al exterior y corrieron hacia la vía del ferrocarril, hasta alejarse del lugar con mucho tiempo para hacerlo, casi tranquilamente. Están unidas las dos celdas, que están en la parte posterior de la Comisaría, frente a un cementerio de motos secuestradas.  Son sumamente precarias e  inseguras. El techo es muy bajo. El frágil cielorraso es fácilmente alcanzable y desmontable apenas una persona se sube sobre otra. El desplazamiento de las placas del cielorraso es muy sencillo, como también la tarea de desprender las chapas metálicas fijadas a tirantes de pino que están poco conservados.

En su historial delictivo, a uno de los fugados se lo conoce como un “boquetero”, de modo que pudo resultarle muy sencillo escaparse de la celda apenas lo decidió. En la práctica, le habrá parecido una invitación a la fuga. Seguramente le resultó un trabajo que no le generó mucho esfuerzo.

Pocos policías

El promedio de presos es de nueve. Es muy reducido el personal que trabaja en la Comisaría. El jefe de unidad no se hace presente en todas las ocasiones. El oficial de servicio tiene a su cargo múltiples funciones. El jefe de guardia, de acuerdo a los conflictos que se van planteando y el número de denuncias que recibe, habitualmente  se ve sobrepasado en su capacidad de trabajar. Se agrega un llavero, que es el custodio y responsable de los presos alojados en las dos celdas.

La precariedad del funcionamiento del personal se profundiza cuando se producen o realizan algunos eventos sociales o de otras naturaleza, aunque la situación se torna muy crítica cuando los clubes de fútbol Juventud e Independiente, ambos de Tirol, juegan sus partidos en la localidad. En estos casos un solo policía queda a cargo de la Comisaría, que cumple todos los servicios en soledad.  Se constituye en un trabajador policial multifunción, lo que naturalmente conspira contra el funcionamiento de la Comisaría. O sea que en esta Unidad se vive el día a día y se afrontan las circunstancias tal cual se van presentando, generalmente con muchas fallas por los propios defectos o vicios que se multiplican en el funcionamiento operativo, que es lo mismo que se repite en las comisarías de Colonia Benítez, Margarita Belén y La Escondida, a los que se envían “detenidos especiales”, en algunos casos complicados porque derivan de detenciones que se producen cuando  se desbordan  los reclamos de los manifestantes en la vía pública o vienen imputados de delitos graves. Paradójicamente son comisarías bastantes inseguras y precarias.

Alerta por fugas de temibles delincuentes

En base a la gacetilla que entregó a los medios de comunicación la Oficina de Prensa de la Jefatura de Policía luego resultó fácil detectar los grandes titulares  que encabezan las notas publicadas por los medios. Hemos leído desde alerta máxima, triple fuga, tres peligrosos delincuentes se fugaron, alerta por tres presos que limaron barrotes y se fugaron de la Comisaría de Puerto Tirol, y otras versiones parecidas. Lo que no  detectaron es que las celdas de la Comisaría de Puerto Tirol son una invitación a la fuga. Es una comisaría profugante, a pesar de que allí se alojan “presos especiales”. Todo una paradoja que pone en evidencia cómo el organismo policial contribuye a generar mayor inseguridad. Quizás sea el momento de cambiar, comenzando por proyectar inversiones para mejorar las instalaciones de las unidades policiales. Conviene recordar que la desinversión viene acumulada de hace más de treinta años y que las pocas que se anuncian son irrisorias. Y, naturalmente, se hace indispensable capacitar más a los policías dotándolos de elementos para que trabajen bien, pagándoles un buen sueldo para que no vivan por debajo de la línea de pobreza.

 

 

 

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