¿Cayó un meteorito en la Casa de Gobierno?

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Una piedra que presume de meteorito, en el centro de la "mesa chica" del despacho del Gobernador.

El gobernador Domingo Peppo recibió en su despacho de la Casa de Gobierno a la ministra de Seguridad de la Nación: Patricia Bullrich, en una reunión de la que también participaron funcionarios nacionales y provinciales.

Se sentaron en torno a la mesa redonda de cristal que heredó de Jorge Capitanich. En el centro, deslumbraba la forma irregular y roma de un meteorito.

Como pisapapeles, e incluso como centro de mesa, no deja de ser una excentricidad, aunque los presentes no parecían reparar en él.

En 2007, a instancias de legisladores chaqueños preocupados por el robo y el tráfico de meteoritos, impulsaron la ley 26.306, que declara expresamente a los meteoritos “bienes culturales”. Como tales, están comprendidos en la ley 25.197, que describe como “bienes culturales a “todos aquellos objetos, seres o sitios que constituyen la expresión o el testimonio de la creación humana y la evolución de la naturaleza y que tienen un valor arqueológico, histórico, artístico, científico o técnico excepcional”, y declara que “el universo de estos bienes constituirá el patrimonio cultural argentino”, aunque otras normas también hablan del patrimonio “provincial” o “municipal”, según de qué se trate específicamente, su antigüedad o preponderancia.

La ley manda a registrar todos los bienes que abarca, lo que implica su identificación y localización, y a arbitrar los medios para su guarda y los etcéteras del caso. Y siempre deja en claro que no se puede disponer libremente de los mismos.

El minimalismo del peñasco celeste único e invaluable sobre el cristal, es envidiable. No hay que descartar que el decorador se haya inspirado en el mito que jura que tocar un meteorito te alarga la vida.

Esperamos que se trate de un meteorito auténtico y que haya llegado hasta ahí después de una concatenación de normas violadas de pe a pá. Si se tratara de una simple réplica impresa en 3D o, peor aún, una más simple talla, nos sentiríamos muy defraudados.

 

 

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