Castells tuvo su bautismo de fuego

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Raúl Castells avisó, en la previa de la asunción de Mauricio Macri que una horda de La Cámpora se aprestaba para impedir su asunción, para lo que ya se estaban repartiendo incluso armas entres sus militantes. Finalmente Macri asumió sin más inconvenientes que la conventillera disputa por el lugar de entrega del bastón de mando. Pero Raúl sostuvo el pronóstico y dijo que las legiones K ya estaban formadas para derrocar al nuevo gobierno y lanzó un llamado abierto para defender la institucionalidad a sangre y fuego, y juró que él sería el primero en dejar la vida por la democracia. El viernes fue noticia cuando pretendió desalojar a integrantes de su propia organización de un local de La Tigra, pero poco afecto a la burocracia, se inclinó por una gestión mucho más expeditiva: para señalarles la puerta usó un fierro calibre 32 con el cargador repleto. Evidentemente, fracasada su predicción de una guerra civil, se quedó con unas ganas locas de estrenar el chumbo.

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