Bouvier y Alem: el basural de la zona sur que ni Aída ni Coqui pudieron erradicar             

La gestión de la radical Aída Ayala optó por colocar carteles y mandó inspectores. Capitanich instaló contenedores y hasta apostó personal y patrulleros de la Guardia Comunitaria. Ninguno de los dos logró el objetivo.

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El basural de Bouvier y Alem, con las medidas adoptadas por la gestión de Capitanich.

El tema de la basura sigue en boga en Resistencia. La cuestión parece difícil de resolverse, aún cuando se tomaron medidas orientadas a ello.

Un caso emblemático es al basural de la esquina de Bouvier y Alem, en Villa Luzuriaga, en la zona sur de la capital.

Históricamente carreros y ciudadanos desaprensivos volcaron residuos de todo tipo en esa esquina, desde cartones hasta animales muertos, incluso caballos.

Esta situación se agravó considerablemente con el cierre del vertedero del Campo Valussi, en Arribálzaga al sur de la avenida Soberanía Nacional, y la apertura de otro en el paraje María Sara, a casi 30 kilómetros de la ciudad.

La distancia que separa a la ciudad del nuevo vertedero hizo que los carreros dedicados a la “recolección”, descargaran sus carros en basurales espontáneos, entre los que se destaca el de Bouvier y Alem, rodeado de terrenos baldíos por las cuatro esquinas.

El gobierno de Aída Ayala no pudo resolver la cuestión, aún cuando se dispuso un servicio especial de recolección y saneamiento, afectando maquinaria pesada y camiones, y se apelara a la colocación de carteles recordando la prohibición de arrojar residuos en lugares no habilitados y advirtiendo sobre las penalidades de las que son pasibles los infractores.

El segundo día de su gestión al frente de la Municipalidad, el mismo Jorge Capitanich encabezó una cuadrilla que recogió la basura con la promesa de tomar las medidas necesarias para erradicar definitivamente el basural.

Después de cada recolección, el basural se volvió a formar. Ante esto, la Municipalidad instaló un contenedor, oficializando esa esquina como punto de descarte de residuos, pero éste se desbordó en cuestión de horas. Entonces colocó un segundo contenedor y más tarde amplió la capacidad de ambos, pero aún es insuficiente para el volumen de basura que se vierte permanentemente y la frecuencia de recolección.

Como ocurre en toda la ciudad, cuando los contenedores se colman, los vecinos desaprensivos arrojan bolsas y todo tipo de residuos fuera de los mismos. En el caso de Bouvier y Alem, el volumen de basura se incrementa exponencialmente porque se convirtió en el basural más importante y reconocido de la zona.

En el marco del plan de saneamiento implementado por el área de Ambiente de la Municipalidad, los contenedores se mudan periódicamente sobre la calle Bouvier, alternando a un lado y al otro de la Alem. El objetivo parece ser remediar el lugar y recomponer la calle que antiguamente contaba con ripio, pero esto tampoco arroja resultados positivos, ni siquiera esporádicamente.

Aunque la gestión de Capitanich logró acotar circunstancialmente la pila contaminante que en sus época de “esplendor” se extendía a lo largo de 50 metros y llegó a cortar la calle, la solución parece estar aún muy lejos de alcanzar.

Así lucía el basural durante la gestión de Aída Ayala, aunque tuvo épocas de expansión insuperables.
Así lucía el basural durante la gestión de Aída Ayala, aunque tuvo épocas de expansión insuperables.

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