El “bobazo” de Rozas: el secreto peor guardado

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El senador Ángel Rozas, líder del radicalismo chaqueño, sufrió el último sábado por la noche un “infarto agudo de miocardio” que preocupó a todos. Ese día había viajado a la Isla del Cerrito, donde la Juventud de Convergencia Social celebró un encuentro provincial para conmemorar el 21° aniversario del triunfo que lo consagró como gobernador.

Por el “bobazo”, fue internado alrededor de las 20 y debió ser intervenido quirúrgicamente y le implantaron tres stents que le devolvieron la normalidad a su función cardíaca. Afortunadamente, se restableció dentro de los parámetros esperados y ya fue dado de alta.

Como lo peor ya pasó, nos permitimos traer a colación el endeble hermetismo con el que se manejó la cuestión. Al parecer, la idea era mantenerlo en relativo secreto, quizás para no alarmar más de la cuenta o para evitar la afluencia de curiosos.

Sin embargo, como bien dicen: “las paredes oyen”, la identidad y el diagnóstico del paciente se filtraron y el corrillo llegó a la prensa antes de lo previsto. Ínterin, hubo ciertas “desprolijidades” comunicacionales que ameritan un tirón de orejas.

Por ejemplo, el domingo 9 de octubre Rozas contó a través de su muro en de Facebook, que el día previo había encabezado en la Isla del Cerrito el encuentro de jóvenes, junto a dirigentes radicales y de los partidos del frente Cambiemos, pero ni una palabra de su corazón a pesar de que ya había sido intervenido y llevaba varias horas internado.

A la luz de los hechos, esta publicación sólo puede ser interpretada como parte de una maniobra distractiva, porque resulta increíble que ni su community manager estuviera al tanto de su estado de salud, y cuesta imaginar a Rozas con ánimo de chatear prácticamente en el quirófano.

 

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