Un BMW de la puta madre, la punta de otro iceberg de corrupción

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Una decena de camiones, camionetas y autos deportivos de alta gama fueron hallados a nombre y en poder de Heffner, Hiperddinger y los hijos de éste.

Por Darío Zarco |

Después de ser electo intendente de Villa Río Bermejito en 2003 y reelecto en 2007 por la Alianza Frente de Todos que encabezaba la UCR, Lorenzo Heffner pasó al Frente Chaco Merece Más. Es que Cristina Fernández era presidente de la Nación, Jorge Capitanich ganó las elecciones provinciales y él había quedado a contramano.

El 26 de junio de 2008 dijo que el nuevo gobernador era una esperanza para su pueblo, sobre todo después de prometer un mes antes la pavimentación de la ruta de acceso. El pavimento llegó, pero se hizo esperar: fue inaugurado cinco años después, en junio de 2013.

Heffner era un sapo de otro pozo en el peronismo, por lo que Capitanich apeló a una de las colectoras para contenerlo, y fue candidato por Causa Reparadora, el partido de Emilio “Peto” Rodríguez, que fue diputado provincial por la UCR y dejó el radicalismo por el ARI de Lilita Carrió; un tiempo después se enroló en el Frente Para la Victoria tentado por la transversalidad de Néstor Kirchner y, siguiendo la línea, sobre la hora de las elecciones de 2007 se sumó al Frente Chaco Merece Más de Capitanich contra Ángel Rozas.

Así, en 2011 Lorenzo Heffner fue a la re reelección por el oficialismo desde Causa Reparadora, que también “aportó” candidatos a intendente y concejales en San Bernardo, Pampa del Indio, El Espinillo, Charata y Presidencia de la Plaza, presentados en la sede del Partido Justicialista por el mismo Capitanich y Eduardo Aguilar, que era ministro de Economía y encabezaba la lista de candidatos a diputados provinciales.

En 2015 Heffner volvió a repetir: fue por la re re reelección, otra vez por Causa Reparadora. Para hablar del tema en plena campaña, Emilio Rodríguez fue entrevistado en Debate Político, el programa de Roberto Espinoza, Fernando Pedrini y Félix Barros en radio Natagalá, donde bancó a muerte la gestión del candidato, ya indiscutible caballo del comisario.

Rodríguez le hizo fama de honesto a Heffner y, para muestra, relató cómo “lo sacó cagando a Hipperdinger”, caliente porque “se compró un BMW de la puta madre y le regaló un Mini Cooper al hijo”. Además, había viajado con toda la familia a Europa para ver jugar a Lionel Messi en el Camp Nou.

Peto se declaró amigo del intendente y hundió al ya por entonces exfuncionario: “Hipperdinger hizo todo lo que hizo porque es el maestro de los planes y las cooperativas”, lo acusó.

El último viernes en radio Argentina, entrevistado por Gustavo Olivello, Heffner dijo que había designado secretario de Gobierno a José Hipperdinger porque “conocía todos los manejos administrativos”, justo lo que necesitaba para debutar como funcionario público un novato como él que “venía de la chacra” y no tenía quién lo “oriente”.

Pero la relación se rompió 11 años después, en 2014. “A él ya no le gustaba que se le pegunte algunas cosas” y “había conocido otra gente, tenía contactos, y ya no necesitaba de la Municipalidad”, contó el intendente para explicar la salida del que “manejaba todo”, como se dice en Bermejito.

No obstante, aseguró que “renunció, se fue por voluntad propia”. Una versión que difiere de la ventilada por Rodríguez, pero ésta suena más creíble aunque obvió algunos detalles, como que para esa época Hipperdinger ya tenía dos BMW de la puta madre: el 318i que compró el 20 de abril de 2011, y el exagerado Z4 que manejaba desde el 9 de mayo de 2013 y sería la gota que rebalsó el vaso.

Divorciado de Heffner, Hipperdinger no escatimó en gastos y dio rienda suelta a su pasión por los fierros: el 22 de mayo de 2015 compró un Mercedes Benz C200, en junio (su hijo Adrián) un Audi A5, y en agosto fue por algo más picante: un Audi TT. En 2016 no hizo gastos grandes, sólo una Ranger. Pero en 2017 volvió a zarparse: en junio (su hija Adriana) compró una Dodge Journey SXT, y para despedir el año (otra vez su hijo Adrián) salió con su tercer BMW, un 120i. Esto, más una docena y media de vehículos que incluye camiones y 4×4 ahora son coleccionados por la Justicia que los allanó y los dejó a pata.

El brutal contraste entre estas excentricidades de rico y la pobreza de Villa Río Bermejito y todo El Impenetrable inspiró las denuncias convalidadas por un dictamen de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas que llegó a la Justicia Federal.

El foco de las sospechas se centra en un descomunal desvío de fondos nacionales enviados originalmente para la construcción de viviendas sociales para familias indígenas, casualmente a través de “cooperativas”, y por eso la pista llegó hasta quienes manejaron el Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda entre 2011 y 2015: José Valentín Benítez, ahora al frente de la Administración Tributaria Provincial; el gobernador Domingo Peppo; y Sebastián Agostini, hoy funcionario de la Municipalidad de Resistencia, que había sido designado por Capitanich para despedir a Peppo a su vuelta de la Jefatura de Gabinete de la Nación, con la excusa de la dedicación exclusiva que demandaba la gestión y la campaña electoral impedía.

Contra la Justicia y desoyendo la vox populi, alcanzado por la investigación, Peppo tachó esta causa: Lavado 3, de “operación política”. Pero horas después la juez federal Zunilda Niremperger avisó que hay muchas investigaciones abiertas por posibles actos de corrupción en la función pública, y que está decidida a tirar del hilo hasta desmadejar.

 

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