Atletas solidarias: las dos a la final

290
Las representantes de Estados Unidos y Nueva Zelanda tuvieron una lamentable caída pero, por su actitud, fueron gratificadas con la clasificación automática.

La neozelandesa Nikki Hamblin y la estadounidense Abbey D’Agostino sufrieron una caída en los 5 mil metros y decidieron ayudarse mutuamente para llegar a la meta, objetivo que cumplieron pero ya sin ninguna expectativa en las marcas necesarias para clasificar.

Pero darse una mano fue como haber ganado la prueba, ya que en reconocimiento por su gesto solidario y espíritu olímpico, el Comité decidió que las dos tengan pase directo a la final.

La neozelandesa Nikki Hamblin sufrió un tropiezo con otra competidora y el incidente provocó la caída de la estadounidense Abbey D’Agostino que se recuperó con cierta facilidad y ayudó a su competidora a reincorporarse para continuar juntas la carrera a una marcha muy lenta.

Sin embargo, metros más tarde fue D’Agostino quien se desplomó por el dolor causado por un esguince sufrido en la rodilla derecha cuando intentaba mantenerse en pie antes de la primera caída. Y esta vez fue Hamblin quien se detuvo a auxiliarla.

Finalmente cruzaron la meta en las dos últimas colocaciones. Se fundieron en un abrazo y la estadounidense necesitó una silla de ruedas.

Tras este acontecimiento, el Comité Olímpico anunció que ambas atletas, a pesar de no haber clasificado en las pruebas, accederán a la fase final que se disputará este viernes y competirán por una medalla.

La decisión de las autoridades deportivas generó un debate en el que se batieron las críticas por haber franqueado el acceso a la final mientras otros accidentes no fueron contemplados, y por el precedente que se sienta. Por otro lado la medida cosechó avales entre quienes ponderan el “rescate de los valores”.

Comentarios

comentarios