Así estamos: supermercado instaló una “máquina de contagio” en la puerta

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La insólita cortina obliga a los clientes a abrirse paso entre las longas atravesadas por todo el mundo.

Después intensas campañas de concientización, principalmente en el Gran Resistencia, donde la pandemia recayó casi con exclusividad durante gran parte de los 6 meses de cuarentena, se creía que no es necesario insistir en la necesidad de adoptar medidas de bioseguridad para evitar contagios.

Pero no es así. Bien dicen: lo que abunda no daña.

Como parte del protocolo, los comercios están obligados a cumplir una serie de requisitos: distanciamiento, no permitir el ingreso sin barbijo, número reducido de clientes en el interior del local, ofrecer alcohol para higienizarse las manos, evitar el intercambio de dinero promoviendo el uso de tarjetas, entre otras.

Aunque el relajamiento es más fuerte, muchos aún cumplen con estas condiciones, pero algunos “detalles” tiran todo por la borda.

Es el caso de un supermercado “chino” La Unión, en la avenida 9 de Julio, en Barranqueras, que se ajusta a todas las normas impuestas para evitar el contacto personal y la contaminación pero, contradictoriamente, la mismísima puerta de acceso es una verdadera máquina de potenciales contagios.

Para ingresar hay que atravesar una cortina de PVC «tipo frigorífico» instalada para evitar la fuga del aire acondicionado. Los clientes se enfrentan cara a cara con las secreciones acumuladas en las lonjas, abriéndose paso con los brazos o directamente con todo el cuerpo. Obviamente, resulta imposible evitar el contacto incluso con el rostro.

Eso sí: una vez adentro, es obligatorio rociarse las manos con alcohol.

Barranqueras sufrió en las últimas semanas un rebrote y sumó varias decenas de nuevos casos. Cuando las autoridades preguntan sobre el origen de los contagios, ésta puede ser una respuesta.

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