Aseguró la bicicleta en la Peatonal pero sólo encontró el candado 

967
Sólo el candado una rueda retorcida. El resto de la bicicleta se convirtió en una incógnita.

Un ciclista no tuvo más remedio que volver a su casa a pie. Desconfiado y prevenido, intentó evitar la que los amigos de lo ajeno dieron cuente de su bicicleta y por eso la dejó asegurada con un grueso cable de acero y un candado en un bicicletero. No obstante, el vehículo desapareció, podría decirse “como por arte de magia”. Los ladrones dejaron como vestigios el cepo y la rueda delantera, aunque sumamente maltrecha, producto del forcejeo al que evidentemente fue sometida para arrancar el resto de la bici. Imaginamos que habrán huído haciendo willy.

Evidentemente, el candado no amedrentó a los osados que no dudaron en echarle mano en pleno microcentro, más precisamente en la esquina de Perón y Vedia. Alguien podría considerar paranoico ponerle candado a una bicicleta en ese lugar, tan céntrico y tan custodiado por la Policía, pero los hechos demuestran que no sólo no está demás, sino que ni siquiera es suficiente.

En base a nuestra experiencia, al damnificado le recomendamos que la próxima vez enhebre también el cuadro, y al ladrón, que lleve consigo una lleve para no tener que esforzarse tanto. Avisamos: por lo que se puede ver en esta foto, a la bicicleta de al lado tiene altísimas posibilidades de correr la misma suerte.

 

Comentarios

comentarios