Amia: 22 años después del atentado encontraron restos en un freezer de la Federal

Encontraron en un freezer un balde con material orgánico y esquirlas que coinciden con los registrados en el coche bomba. Se reabre la posibilidad de identificar al terrorista suicida.

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La Policía Federal había guardado un balde con muestras extraídas de las víctimas en las autopsias.

22 años después del ataque, los investigadores de la causa Amia encontraron abandonado en un freezer de la Policía Federal un balde rojo con restos orgánicos congelados y esquirlas de la explosión, que permitieron probar, ya sin lugar a dudas, que el atentado fue cometido con una Trafic cargada de explosivos.

El descubrimiento abre además la puerta para intentar identificar al conductor suicida que se inmoló y mató a 85 personas. “Con este hallazgo quedan definitivamente despejados los fantasmas. Se descartan las ideas de que el explosivo estaba en el volquete que estaba frente a la Amia; la teoría de la implosión; la hipótesis de que la bomba ingresó al edificio de Pasteur 633 en los materiales de construcción con los que se trabajaba en el lugar, o la de que se plantaron el motor y los restos de la camioneta para armar una escena”, dijeron los fiscales Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini, a cargo de la investigación del ataque.

La historia de cómo se llegó a este descubrimiento impresiona. Por un lado, exhibe las desprolijidades que existieron en la causa, y por otro, evidencia la importancia de ser persistente en la investigación.

Un equipo que buscaba documentos desclasificados en la ex Side halló un viejo videocasete en VHS rotulado “Autopsias”. El Grupo Especial de Relevamiento y Análisis Documental (Gerad) advirtió que se trataba de un compilado de los forenses y las autopsias de las víctimas.

Allí Osvaldo Raffo y otros facultativos, en una especie de ateneo, grabaron un video casero en el que exhiben las heridas de las víctimas, las describen como de “sacabocado” y muestran cómo extraen de los cuerpos, lo que llaman “esquirlas” y se refieren al “síndrome de la explosión”. Habían pasado pocas horas del ataque y aún no se había hallado el motor de la Trafic, pero los forenses, al observar esos restos metálicos que extraen de los cuerpos, ya hablan en ese video de que son restos del “artefacto infernal” que provocó la detonación. Apartan estas esquirlas de 14 cuerpos y las reservan para estudiarlas en el gabinete pericial.

Desde ese momento nunca más se supo de ellas. Los fiscales que sucedieron al fallecido Alberto Nisman en la Unidad Amia trabajaron en estos dos años para despejar las dudas sobre qué paso, cómo pasó y quién fue el responsable. Sobre las dos primeras preguntas, el fallo del Tribunal Oral Federal que absolvió a los policías por el atentado, dejó firme la idea del coche-bomba, pero siguieron tejiéndose teorías conspirativas, ahora sepultadas.

En busca de estas esquirlas, los fiscales pidieron informes a la Policía Federal, pero el laboratorio dijo que no tenía nada y que a los diez años destruían todo registro. El comisario Fernando Vera, del Laboratorio Químico, informó que ellos conservaban elementos con rótulos que hacían alusión a cadáveres de la Amia, pero no se hablaba de esquirlas. Hasta que en septiembre pasado, la policía informó a los fiscales que encontró en el laboratorio en la avenida Huergo al 600, un freezer con un balde rojo, congelado, con la etiqueta Daia.

La Policía lo quiso descongelar, pero los frenaron a tiempo. Los fiscales llevaron al lugar una máquina de rayos X y vieron que adentro del hielo había recipientes que parecían contener muestras. Debajo del balde en el freezer se encontró una bolsa identificada con la leyenda “MAT. REMANENTE PER 6730/94 (Esquirlas)”, y adentro se encontraron 14 bolsitas transparentes con restos metálicos, rotuladas con números que se correspondían con las autopsias. Los forenses se llevaron el balde y lo descongelaron en la morgue. Descubrieron allí restos orgánicos, hisopos con muestras, frascos con pelos de las víctimas y restos.

Los fiscales ordenaron realizar estudios de ADN para determinar a qué víctimas pertenecen. Si eventualmente alguno de ellos no corresponde a ninguna de las conocidas, se podría estar frente al conductor suicida o a otra víctima.

La fiscalía le pidió a Gendarmería Nacional que comparara las esquirlas con los restos de la Trafic secuestrados tras la explosión. Realizaron un estudio con un microscopio electrónico de barrido con espectometría de dispersión de rayos X que analizó la estructura metálica de las esquirlas y su recubrimiento.

Tres de las esquirlas extraídas de los cuerpos hace 22 años a horas de la explosión, tenían el mismo recubrimiento que las piezas de la Trafic encontradas en la escena, basado en fósforo, magnesio y cinc. Es decir que las esquirlas sacadas de los cuerpos eran partes de la Trafic.

Los fiscales buscaron y ubicaron mediante testimonios de sobrevivientes a estas víctimas de las que se extrajeron estos restos metálicos cerca de la explosión. Emilia Jacubieck (de quien se extrajo una chapa retorcida) estaba en la puerta de Pasteur 633. Elena Kastika, de cuyo cuerpo se extrajo una chapa retorcida, estaba a metros de la Amia, según declaró Rosa Montano, la mama de Sebastián Barreiro, que falleció. Se le extrajo de la espalda un trozo metálico que se corresponde con la Trafic. Hasta ahora se sabía del coche-bomba por los restos hallados en la escena y edificios linderos, las piezas deformadas con vestigios de explosivo. Ahora se sabe que los trozos incrustados en los cuerpos eran de esa camioneta, con lo que no queda lugar para teorías sin sustento.

“La determinación de la existencia de esquirlas metálicas en los cuerpos de las víctimas coincide con la estructura y recubrimiento de los restos de la Trafic secuestrados al momento del hecho y, tal como fuera objeto de los médicos forenses a la hora de preservarlas con gran tino, permite afirmar que el aparato infernal no pudo ser otro que esa camioneta”, concluyeron los fiscales.

Los fiscales señalaron que la idea es ir pisando en firme con miras a otras instancias procesales, ya sea en el futuro juicio contra Carlos Telleldín, si prospera un formato de juicio en ausencia contra los acusados de volar la Amia o en un proceso con los acusados detenidos a disposición de la justicia argentina.

Las muestras estaban rotuladas y estuvieron a punto de ser descartadas.
Las muestras estaban rotuladas y estuvieron a punto de ser descartadas.

La Nación

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