Allanamiento en el Perrando: dudas sobre la hipótesis del sabotaje en la Sala Covid

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La Justicia ordenó allanar el área de Mantenimiento del hospital Perrando | Norte

La tarde del viernes fue allanado el sector de Mantenimiento del hospital Perrando, de Resistencia, en el marco de la investigación del supuesto sabotaje que dejó sin oxígeno a la Sala Covid, que funciona en la recientemente rehabilitada Pastilla 6.

El hecho ocurrió el último martes, aunque recién tomó trascendencia pública el miércoles, cuando fue reconocido por las autoridades del hospital.

Los directores Nancy Trejo y Daniel Pascual, como autoridades de Salud, apuntaron directamente desde el primer momento a un sabotaje y, aunque tácitamente, dirigieron las miradas hacia el personal del nosocomio en permanente conflicto con el Gobierno por el cese de la precarización y mejores condiciones de trabajo e incremento salarial.

Mientras, el secretario general de la UPCP: José NIz, apuntó a la responsabilidad de la empresa contratada para las refacciones de la Pastilla 6 y los funcionarios encargados de vigilar y recibir la obra. Dudó que se hayan realizado las pruebas de presión correspondientes y aseguró que el personal no recibió capacitación ni asesoramiento para el manejo de los nuevos equipos.

El dirigente aseguró que no se realizaron nuevas instalaciones de aire comprimido y oxígeno, sino que sólo se amplió la existente para dotar del fluido a las habitaciones que no estaban conectadas.

En el inicio de la investigación, el procurador general Jorge Canteros dijo que estaban revisando las cámaras de seguridad, y graficó la dimensión del episodio calculando que  de no mediar la alarma de los respiradores, pudieron haber muerto 5 pacientes.

La misma postura asumió la ministra de Seguridad y Justicia: Gloria Zalazar, que prometió llegar hasta las últimas consecuencias.

En el allanamiento a instancias del fiscal Roberto Villalba, se secuestraron libros de las tareas de mantenimiento y planillas de personal.

Trascendió que, a pesar de la convulsión de los últimos días, no hubo avances concluyentes. Tan es así que no alcanzó con las grabaciones de las cámaras de seguridad del momento puntual del hecho, sino que fueron requeridas las de los 7 días anteriores.

Aunque las tareas aún están en ciernes, los investigadores dijeron que no sólo no está confirmada la hipótesis de sabotaje, sino que no descartan ninguna otra.

En este contexto, y técnicamente, cobra fuerza la posibilidad de un error en la construcción de la ampliación de las tuberías o en el cálculo de presión que pudo haber derivado en un golpe de ariete que también puede generarse por la salida de servicio o caída de tensión de alguna bomba.

 

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