Aída y el preferido de Macri

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Leandro Zdero, Mauricio Macri y Aída Ayala, en Misión Nueva Pompeya, más que una foto para Facebook.

Por Pablo Vicente Bardero |

Sus detractores siguen preguntando a qué vino el presidente Mauricio Macri, aún cuando es una obviedad: el año electoral está ahí nomás, el desafío no admiten prórroga y sabe que sin 2017 prácticamente no habrá 2019.

Macri pone adelante su investidura presidencial y se ahorra anuncios y obras que hará recién cuando coticen en votos. Es evidente que se propone cortar camino apostando a nombres probados que arranquen la campaña algunos pasos adelante.

Eso lo lleva directamente a Aída Ayala, exintendente de Resistencia y reciente candidata a gobernadora, secretaria de Asuntos Municipales de la Nación; y al excandidato a intendente de Resistencia, Leandro Zdero, jefe regional de la Ansés.

Ambos perdieron en las elecciones de 2015, pero quienes disputaron con ellos ese sprint, ya no compiten y no parecen tener relevos de categoría que les permitan sostener las expectativas.

Domingo Peppo es gobernador y resulta improbable que apueste su imagen y distraiga la gestión apenas asumido. Jorge Capitanich es intendente y aunque las urnas son una herramienta tentadora para mantener el territorio en la interna peronista, sabe que una candidatura testimonial tiene su precio y que irse no tiene marcha atrás.

Así, Cambiemos parece tener su campaña orientada. La visita del Presidente dejó varias fotos de portada, listas para viralizar. Tanto Aída como Leandro ocuparon los primeros planos en Misión Nueva Pompeya y Presidencia Roque Sáenz Peña. Ella no necesita presentaciones, y él promete mejorar su techo, esa combinación entusiasma a Macri.

Por qué el Zorro

Según quienes frecuentan el epicentro del macrismo, Leandro Zdero está primero en la consideración del Presidente entre todos los dirigentes radicales chaqueños con aspiraciones electorales. “Da el perfil” y tiene antecedentes, dos condiciones que para él son excluyentes.

El “Zorro”, enfrentó por la intendencia de Resistencia al mismísimo Coqui Capitanich, que hizo campaña con el motor de su segunda gobernación a fondo, indiscutido, afianzado en el trono del peronismo provincial, como hombre de consulta del kircchnerismo y blandiendo un aquilatado currículum como senador, ministro y jefe de Gabinete de dos gobiernos nacionales.

El resultado sonó ajustado y sorprendió: un triunfo un tanto amargo para Capitanich que esperaba más, y una derrota con sabor a triunfo para Zdero que no esperaba tanto. Con eso, adquirió nombre propio para escapar del cascarón del segundo plano al que se había amoldado haciendo carrera como mano derecha Aida Ayala.

Su incursión como funcionario nacional es la cabecera del puente que debe cruzar para probar que da la talla. Para eso, tendrá que administrar por igual la gestión y el marketing que es tan importante para Macri, y para todos, en los tiempos que corren, donde a veces es más importante parecer que serlo, y muy pocas veces se logran las dos cosas.

 

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