El agua no espera: diputada fue a Brasil y se perdió la inundación de Sáenz Peña

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La lluvia del jueves 18 de enero fue un aliciente después de varios meses de sequía en Presidencia Roque Sáenz Peña. Pero el sábado 20 un diluvio de 300 en menos de 5 horas fue una histórica exageración. Los saenzpeñenses se acostaron sin una gota de agua y despertaron inundados.

Desde entonces no paró de llover y el 23, al cabo de cinco días, ya se habían acumulado más de 600 milímetros. Después llovió más y el temporal amenazaba permanentemente.

El mismo 20 de enero, el vicegobernador Daniel Capitanich, a cargo de la Gobernación; el intendente Gerardo Cipolini, y funcionarios provinciales y locales, constituyeron un comité para abordar todos los flancos de la emergencia.

Como parte del plan, instalaron bombas extras, asistieron a las familias afectadas y habilitaron albergues para contener a los evacuados rescatados de sus viviendas por Defensa Civil, bomberos, policías o simples voluntarios.

Mientras, espontáneamente surgieron colectas de alimentos, ropa y colchones, una fórmula típica en adversidades como estas. Muchos, individualmente o en grupos, aportaron elementos, esfuerzo, tiempo, y todo lo que tuvieran disponible.

El Partido Justicialista de Sáenz Peña abrió sus puertas para recibir, procesar y distribuir ayuda solidaria. En una olla popular cocinaron todos los días miles de raciones que distribuyeron casa por casa. Otro tanto sucedió con clubes, organizaciones políticas, deportivas, religiosas…

Las redes sociales fueron fundamentales. Los voluntarios publicaron su trabajo para incentivar la solidaridad pero también para rendir cuentas a sus contribuyentes. Pedían y ofrecían cosas. Algunos usuarios invitaban a los inundados a su casa.

Chaqueños, saenzpeñenses en particular, que residen en otros lugares del país, reaccionaron: organizaron colectas, contactaron voluntarios en la emergencia, embalaron, gestionaron el transporte y enviaron ayuda en tiempo récord.

Mientras tanto, el 23 de enero, la diputada nacional kirchnerista Lucila Masín estaba en Porto Alegre participando de marchas y una vigilia de respaldo al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva que esperaba que la Justicia revocara el sentencia de primera instancia que lo condenó a 9 años de prisión por corrupción.

La Cámara ratificó la condena y encima aumentó la pena a 12 años y medio. El fallo podría dejar a Lula fuera de la pelea presidencial de este año. “Una elección sin Lula es fraude”, denunció Lucila Masín desde allá, y justificó su presencia en Brasil: “Es acá donde tenemos que estar”.

A su regreso, viajó a Sáenz Peña para enrolarse en la emergencia hídrica. “Todas las familias que consultamos dicen que nadie los asistió. Hace diez días que hay barrios enteros bajo el agua y el municipio y la Nación no aparecen. El Estado está ausente. La Cámpora es la primera agrupación que llega para ayudar a la gente”, dijo, palabras más, palabras menos.

“Se denota la desidia municipal en falta de obras de infraestructuras, obras de largo plazo que un gobierno que lleva más de 10 años al frente de este municipio no pudo prever”, observó, y en sus críticas a la Municipalidad también denunció una “situación sanitaria alarmante” y la “ruptura de cloacas”, aunque ambas cuestiones correspondan a la órbita provincial.

“Las familias van a tener una situación muy compleja una vez que termine de bajar del agua. El municipio y el gobierno nacional no se están haciendo cargo del tema”, remató, sin saber que la APA ya había desmontado y trasladado de vuelta a Resistencia las bombas porque, en términos generales, el agua ya había “bajado”.

La diputada tuvo diez días el blablablá en la punta de la lengua, y cuando lo largó ya era tarde.

Por ejemplo: la calle 129 (29 del Ensanche, para los locales), cuando ella estaba en Brasil preocupada por Lula, tenía 80 centímetros de agua, pero cuando se tomó la foto, preocupada por los saenzpeñenses, ya estaba seca.

Otros todavía no aparecieron, pero tampoco abrieron la boca.

 

 

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